Lámina escolar - Iniciación de la Independencia de México -16 de septiembre

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Iniciación de la Independencia de México 16 de septiembre

Iniciación de la Independencia
Prosperidad y crecimiento caracterizaron a México —entonces conocido como la Nueva España— desde finales del siglo XVIII, al grado de que en el siglo XIX, la Nueva España era uno de los países más ricos del orbe. Junto con el crecimiento económico también estaba el intelectual; como consecuencia de las corrientes filosóficas de la Ilustración provenientes de Francia, en la Nueva España surgió un movimiento intelectual conocido como criollismo, que se caracterizó por un gran amor a la historia y la cultura propias. Estas ideas se difundían en los colegios de jesuitas y de esta forma, la juventud criolla (hijos de españoles nacidos en México) comulgó con la idea de remover el despotismo y terminar con la desigualdad. Propusieron terminar con el sistema de tutela para los indios, hacer a todos iguales ante la ley, repartir las tierras entre las comunidades indígenas que antes las poseyeron, y el dejar hacer, dejar pasar, es decir, la libre generación y tránsito de ideas, productos, etcétera. Cuando el rey se enteró de esto mandó expulsar a los jesuitas y se cerraron sus colegios; además decretó que ningún criollo podía aspirar a cargos públicos, pues éstos eran sólo para los españoles. Evidentemente, estas órdenes reales generaron enojo y comenzaron a surgir los primeros brotes de violencia: en 1793 se descubrió en Guadalajara una de las primeras conspiraciones de criollos.

Poco a poco, la idea de que la Nueva España era un país de grandes riquezas y un magnífico porvenir fue afianzando los deseos de independencia. Tanto los criollos de clase media (abogados, médicos, profesores, etc.), como los criollos ricos (dedicados al comercio o a la minería) buscaban separarse de España. Entonces se presentó el momento ideal: en 1808 Napoleón Bonaparte, emperador de Francia, invadió España. Se empezó a difundir la idea de que la Nueva España pasaría a ser propiedad de Francia por lo que se pensó que era mejor independizarse de la corona española y de esta forma, evitar la tiranía de Napoleón. Así desapareció la autoridad legítima que tenía España sobre sus colonias americanas. A raíz de este hecho se hicieron más frecuentes las conspiraciones y los brotes de lucha, con lo que también se recrudecieron las persecuciones en contra de los criollos que buscaban la independencia.
En el poblado de Dolores, Guanajuato, es donde definitiva y formalmente estalló la guerra. Fue encabezada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, quien se educó con los jesuitas y por lo tanto, comulgaba con las ideas liberales de las que se ha hablado con anterioridad.

La ilustración muestra a Miguel Hidalgo cargando un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, el cual se convirtió en símbolo de la libertad y la abolición de la esclavitud en México.

Juntas literarias de Querétaro
Con el pretexto de dedicarse al estudio de las Bellas Artes, en Querétaro se reunían partidarios de la independencia; algunas veces lo hacían en la casa del licenciado Lorenzo José Parra o en la del presbítero don José María Sánchez. Los principales conspiradores eran el cura Miguel Hidalgo, los licenciados Lazo y Altamirano, los capitanes Allende, Aldama y Arias, el doctor Iturruaga y los comerciantes Epigmenio y Emeterio González. Los conjurados contaban con el apoyo del corregidor de la ciudad, Miguel Dominguez, y con el entusiasmo de su esposa, Doña Josefa Ortiz de Domínguez. La conspiración progresaba visiblemente y aumentaba el número de sus adeptos de todas las clases sociales, sólo faltaba un jefe de suficiente prestigio para encabezarla. A Allende se le ocurrió proponer a Miguel Hidalgo, quien terminó por asumir la jefatura de las reuniones.

Conspiración descubierta
Con Miguel Hidalgo como cabeza de la conspiración, se decidió que el 2 de octubre de 1810 estallara el movimiento en el pueblo de San Juan de los Lagos, pero como el gobierno tenía espías que estaban presentes en las reuniones, la conspiración fue descubierta y denunciada el 10 de septiembre por el capitán Arias. Doña Josefa Ortiz se enteró a tiempo de esta traición y se las ingenió para avisarles a Hidalgo y a Allende que la conspiración había sido descubierta.


El Pípila
Las tropas insurgentes fueron avanzando y se apoderaron de la ciudad de Guanajuato el 28 de septiembre. Ese mismo día, Hidalgo escribió al gobernador Riaño para pedirle la rendición de Guanajuato. Cuando Riaño supo de esta petición, intentó defender la ciudad pero como no pudo, se trasladó a la Alhóndiga de Granaditas con los españoles que formaban el ayuntamiento, la tropa y algunos vecinos. Como se enterara Hidalgo de que los españoles estaban refugiados ahí, los insurgentes se apoderaron de la Alhóndiga; sin embargo, esto no hubiera sido posible sin el valor de Juan José de los Reyes Martínez, conocido como El Pípila quien, con una piedra sobre la espalda para protegerse de las balas enemigas y una antorcha en la mano, logró prender fuego a la puerta de la Alhóndiga y gracias a ese acto, los insurgentes consiguieron apoderarse del lugar y desalojar a los españoles.

Grito de Dolores
La noche del 15 de septiembre, Hidalgo y Allende, quienes se encontraban en Dolores, fueron enterados de que la conspiración había sido descubierta, entonces el cura dijo: "¡Caballeros, somos perdidos, aquí no hay más remedio que ir a coger gachupines!" De inmediato fueron a la cárcel para liberar a los presos y luego, al cuartel para apoderarse de las armas. A las cinco de la mañana del día 16, Hidalgo llamó a misa y dirigió estas palabras a la multitud: "Este movimiento tiene por objeto quitar el mando a los europeos i...j, que se han entregado a los franceses y quieren que corramos la misma suerte, lo cual no debemos consentir jamás. ¡Viva la independencia! ¡Viva la América! ¡Muera el mal gobierno!" Después de pronunciar el famoso Grito de Dolores, una columna de 800 hombres ya estaba lista para emprender la marcha hacia la ciudad de México.

Acatita de Baján
Después de sufrir varias derrotas, las tropas insurgentes marcharon hacia el norte con la intención de conseguir armas y pertrechos en los Estados Unidos, y el 16 de marzo de 1811 abandonaron Saltillo con rumbo a Chihuahua.
Por su parte, Francisco Ignacio Elizondo fraguaba un plan para aprehender a Hidalgo y a los principales caudillos y el día 19, con el pretexto de auxiliar a la columna, salió con 342 hombres al encuentro de los insurgentes. Dos días después, el ejército de Hidalgo se encontró con las fuerzas de Elizondo en Acatita de Baján, Coahuila, quienes, simulando ofrecer un recibimiento a los insurgentes, detuvieron sus carruajes, desarmaron y maniataron a todos sus ocupantes; a Hidalgo lo dejaron avanzar pero lo detuvieron cuando estaba en medio de las tropas y lo aprehendieron junto con sus hombres.

Galeana, Morelos y Matamoros
La ilustración muestra a tres de los más grandes héroes de la lucha por la Independencia en el Sur del país; de izquierda a derecha: Hermenegildo Galeana; al centro, José María Morelos y Pavón y enseguida, Mariano Matamoros. De ellos, Morelos decía que Matamoros era su brazo derecho y Galeana, su brazo izquierdo. Mariano Matamoros fue el mejor organizador de las fuerzas insurgentes, pues de turbas indisciplinadas llegó a formar ejércitos bien entrenados, disciplinados y sobre todo, de valor a toda prueba. Hermenegildo Galeana era un verdadero ídolo para sus soldados, quienes lo llegaron a admirar por su valor temerario y por la forma tan humana en que los trataba.


Entrevista de Hidalgo y Morelos en Charo
La ilustración muestra un episodio trascendental en la Guerra de Independencia. En una casa del pueblo de San Miguel Charo, cerca de Valladolid, hoy Morelia, se entrevistaron por primera vez los curas Miguel Hidalgo y José María Morelos el día 20 de octubre de 1810.

Morelos había abandonado el curato de Carácuaro para ponerse a las órdenes de Hidalgo, quien lo comisionó para que se hiciera cargo de la insurrección en el Sur. Posteriormente, se dirigieron a Indaparapeo y en ese sitio, Hidalgo le extendió el siguiente nombramiento: "Por la presente comisiono en toda forma a mi lugarteniente el brigadier Don José María Morelos, cura de Carácuaro, para que en la costa del Sur levante tropas procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado". Así, la primera etapa de la Guerra de Independencia se inició con Hidalgo y la segunda fue protagonizada por Morelos.

Batalla en el Cerro de las Cruces
La marcha de los insurgentes continuó por Valle de Santiago, Salvatierra, Zinapécuaro, Indaparapeo, Acámbaro y Toluca. Cuando el virrey Venegas supo que los insurgentes se acercaban tan rápido a la Ciudad de México comisionó al teniente coronel Tor-cuato Trujillo para que la defendiera.

Los insurgentes se enfrentaron varias veces con Trujillo y posteriormente, éste se retiró al Monte de las Cruces donde fue atacado por Allende. Después de seis horas de intenso combate se decidió el triunfo a favor de la causa independiente. Aunque el ejército insurgente perdió muchos hombres, las fuerzas virreinales perdieron las dos terceras partes de sus soldados: a las cinco de la tarde, Trujillo huyó rumbo a México con sólo 50 hombres de los 3 mil que formaban su ejército. A pesar del triunfo, no se continuó con el plan de invadir la capital y por órdenes de Hidalgo, los rebeldes se retiraron a Aculco.
Juicio a Morelos

Morelos fue el insurgente que más derrotas inflingió al ejército realista por lo que se convirtió en el más buscado. Después de muchos combates, ambos bandos se encontraron en Tezmalaca, donde Morelos fue derrotado, hecho prisionero y llevado a la cárcel de la Inquisición en la Ciudad de México. Ahí fue juzgado por los tribunales civiles y eclesiásticos que lo condenaron a la degradación sacerdotal, se le acusó de herejía y de ser enemigo del cristianismo. Finalmente fue sentenciado a muerte y conducido a San Cristóbal, Ecatepec, en donde fue ejecutado el 22 de diciembre de 1815.


Congreso de Chilpancingo
Desde el inicio de la guerra, no existía un gobierno que fuera reconocido por toda la población. Este vacío de autoridad hacía necesario un mando centralizado de todas las operaciones que llevaban a cabo las fuerzas insurgentes. Para corregir esta situación, Morelos reunió en Chilpancingo un Congreso que fue instalado el 14 de septiembre de 1813 y de acuerdo con varios caudillos, se procedió a la elección de diputados en los lugares que ocupaban no sólo los insurgentes, sino también en los que estaba el enemigo. El mismo día se dio lectura al escrito titulado Sentimientos de la Nación, en el cual se propone la absoluta independencia de México, declara la religión católica como única, la supresión de las obvenciones parroquiales, el establecimiento de la división de poderes, que sean los mexicanos los que ocupen los puestos públicos, entre otros postulados de índole económica y política.

Sitio de Cuautla
Ante el temor de que Morelos se acercara más a la capital, el virrey ordenó a Calleja que acabara con aquel grupo de insurgentes. Sintiéndose perseguido, Morelos decidió fortificarse en Cuautla, en donde concentró unos cuatro mil hombres. Calleja ya había atacado esa ciudad y había fracasado en sus primeros intentos. Entonces, dispuso el bombardeo a la población pero como no veía resultados, ofreció el indulto a Morelos si se rendía, pero tampoco funcionó.
A medida que pasaba el tiempo la situación de los insurgentes se hacía más difícil, pues escaseaban los víveres y las municiones, por lo que Morelos decidió evacuar la plaza. En la madrugada (2 de mayo de 1812), después de 73 días de sitio, comenzó la salida de los insurgentes y a pesar de que hubo pérdidas humanas, Morelos logró escapar con la mayor parte de su tropa.

Fusilamiento de Hidalgo
Después de la traición de Acatita de Baján, los prisioneros fueron conducidos a Monclava y luego a Chihuahua para ser fusilados en distintas fechas. A Miguel Hidalgo le formularon diferentes cargos con la finalidad de excomulgarlo y despojarlo de su autoridad como sacerdote; cuando terminó el juicio lo obligaron a ponerse de rodillas mientras le leían su sentencia de muerte ordenada por el tribunal militar. Al amanecer del 30 de julio de 1811 fue fusilado el iniciador de la lucha de Independencia hoy conocido como el Padre de la Patria. Las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, fueron llevadas en una larga peregrinación a Zacatecas, Lagos, León y Guadalajara, para que finalmente fueran colocadas en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato. Fueron retiradas por el pueblo, en vísperas de consumarse la Independencia en el año de 1821.

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