viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Qué pasaría si quisiéramos utilizar los icebergs como fuente de agua potable?

El agua potable escasea en muchas partes del mundo. Lugares tales como el sur de California, Arabia Saudí y numerosos países del continente africano consumen toda el agua potable que son capaces de conseguir. Alrededor del 70 % del agua potable de la Tierra se halla en los casquetes polares, los cuales engendran icebergs continuamente. Así pues, sería lógico pensar en la posibilidad de arrastrar los enormes icebergs hasta los lugares del mundo que necesitan agua potable

Sería fenomenal si resultara fácil transportar un gigante de hielo. Un iceberg de buen tamaño podría medir 900 x 450 x 180 m y contener alrededor de 90.000 millones de litros de agua. Si un millón de personas consumen 45 litros de agua diarios, entonces 90.000 millones de litros de agua satisfarían las necesidades de un millón de personas durante 5 años. Y para diez millones de personas, duraría doscientos días. Realmente es mucha agua.

La primera pregunta es: ¿se puede hacer? Con la tecnología actual y desde un punto de vista de fuerza bruta sería posible. Se podrían localizar grandes icebergs mediante satélites, engancharlos a remolcadores y arrastrarlos. Sin embargo, se plantean dos problemas que deberías solucionar para que la empresa resultara un éxito.

El primero es la fusión. Si alguna vez has colocado un cubito de hielo debajo del chorro de agua corriente, sabrás por experiencia que incluso el agua fría es capaz de fundir el cubito con suma rapidez. Es el mismo efecto que provoca la sensación térmica, aunque en el caso del agua corriente el efecto es mucho mayor. Si intentaras transportar un iceberg hasta el sur de California, se fundiría mucho antes de llegar. En consecuencia, deberías envolverlo en alguna especie de cubierta para aislarlo un poco. Incluso sería de desear que dicha cubierta fuese capaz de conservar en su interior el agua fundida para no perder ni una sola gota durante la travesía. Lógicamente, una cubierta de este tipo requeriría muchísima tela, y aun en el caso de estar confeccionada con Kevlar, existiría la posibilidad de que se desgarrara en el transcurso de una tormenta.

El segundo problema es el calado del iceberg. La expresión «punta del iceberg» deriva del hecho de que la mayoría de los colosos flotantes están sumergidos bajo el agua. Un gran témpano tiene centenares de metros de profundidad, y su tamaño haría muy difícil aproximarlo a tierra firme. Habría que fundirlo en su envoltorio de tela en alta mar y luego bombear el agua.

Para solucionar estos dos problemas, sería más fácil explotar los icebergs en el Ártico y llenar supercargueros con pedazos de hielo. Los supercargueros modernos son capaces de almacenar hasta 450 millones de litros de líquido. Una gotita en un cubo comparado con los 90.000 millones de litros de agua que contiene un gran iceberg, pero desde luego sería más rápido y más fácil que arrastrándolo. Y dado que el agua no plantea ninguno de los peligros medioambientales derivados del petróleo, sería posible construir buques mucho mayores para almacenar más liquido.

Sea como fuere, oirás hablar más y más del agua potable en los próximos años. Al crecer la población mundial, el agua se convertirá en un recurso fundamental en muchas zonas del mundo.

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