lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Qué pasaría si te vieras obligado a declararte en quiebra?

Cuando la mayoría de la gente piensa en una persona que se ha declarado en quiebra, imagina a alguien con los bolsillos vacíos y colgando fuera de los pantalones o quizá metido dentro de un barril y con los brazos extendidos hacia arriba en señal de desesperación. Sobre su cabeza, un bocadillo en el que se puede leer: «¡Lo he perdido todo, incluso mi último centavo!». Aunque siempre se puede hacer gala de una exuberante imaginación, lo cierto es que eso no es lo que ocurre exactamente.
La gravedad de la situación de una persona depende del tipo de quiebra que haya declarado. En la mayoría de los casos, no te embargan todas tus pertenencias ni te ves obligado a confiar en la generosidad de tus amigos o familiares para que te permitan alojarte en su casa. El Título 11 del Código Federal de Quiebra de Estados Unidos, por citar un ejemplo, define cuatro tipos diferentes de quiebra:

Capítulo 7: Liquidación
Capítulo 11: Reorganización
Capítulo 12: Ajuste de deudas de un núcleo familiar agrícola con ingresos regulares anuales
Capítulo 13: Ajuste de deudas de una persona física individual con ingresos regulares

La presentación de uno u otro tipo de quiebra suele depender de la situación financiera del individuo, y dado que las empresas, los matrimonios y las personas físicas individuales están facultados para presentar la del capítulo 7, es esta la más común. Un deudor que presente la quiebra del capítulo 7 es objeto de un embargo total, teniendo que empezar desde cero. Básicamente, una vez instado el procedimiento de quiebra, se designa a un administrador o fideicomisario para que se encargue de la venta de los activos del deudor. Esto no quiere decir necesariamente que todas sus pertenencias se vayan a vender. Tanto las leyes federales como las estatales establecen ciertas exenciones, que permiten al deudor conservar, en determinados casos, una parte de su propiedad, como por ejemplo su residencia principal o los objetos personales tales como las prendas de vestir.

Una vez liquidados los activos, el fideicomisario paga a ciertos acreedores una parte del dinero recaudado.  Como es natural, no todos los acreedores reciben dinero de la venta, ya que muchas de las obligaciones financieras se condonan. Cuando alguien ha presentado una declaración de quiebra con arreglo al capítulo 7, no puede hacerlo de nuevo en los próximos siete años, y las deudas que no fueron condonadas en una quiebra anterior no pueden serlo en una declaración posterior. Es importante resaltar que algunas deudas nunca se condonan. Las pensiones alimenticias, las pensiones de alimentos para los niños y los préstamos para estudiantes casi nunca se condonan bajo ningún tipo de declaración de quiebra. De manera que si la mayoría de tus deudas pertenecen a estas categorías, sería preferible optar por la declaración del capítulo 13.

El capítulo 12 y el capítulo 13 son esencialmente idénticos, con la única salvedad de que la del primero está destinada a núcleos familiares agrícolas y que la segunda es específica para otras personas físicas individuales. Siempre que tengas unos ingresos estables y fiables, menos de 269.250 dólares en deuda no asegurada (de tarjetas de crédito, etc.) y menos de 807.750 dólares en deuda asegurada (hipoteca, préstamo personal, etc.), puedes declararte en quiebra a tenor de lo estipulado en el capítulo 13. Una vez instada la quiebra, se asigna un fideicomisario al deudor. Ambos deben desarrollar una propuesta de plan de repago, y es el juzgado el que decide si dicho plan es aceptable, si conviene modificarlo o si es preferible elaborar un nuevo plan de repago. Una vez adoptado el plan, puede durar de 3 a 5 años.

Tal vez te preguntes por qué alguien debería optar por la declaración de quiebra del capítulo 12 o 13 en lugar de la del capítulo 7. Los motivos son los siguientes: En las quiebras de los capítulos 12 y 13, los deudores no tienen que liquidar sus activos, sino que en realidad lo conservan todo, no sólo las pertenencias que reúnen los requisitos de la exención legal. En la mayoría de los casos de declaración de quiebra de los capítulos 12 y 13, el deudor sólo satisface un porcentaje de lo que realmente debe, ¡algo así como 30-50 centavos por dólar!

La declaración de quiebra del capítulo 11 es de la que oirás hablar con más frecuencia en las noticias. Destinada originariamente a las grandes empresas, en la actualidad las personas físicas también pueden presentarla. La quiebra del capítulo 11 es muy similar a la del capítulo 13. La principal diferencia consiste en que carece de límite respecto a la cantidad de dinero que debe el deudor. Declararse en quiebra no es algo que haya que tornarse a la ligera, pues afecta a tu clasificación de crédito durante muchos años. Antes de tomar la decisión de presentarla es aconsejable consultar con un planificador financiero y/o un asesor legal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada