martes, 28 de septiembre de 2010

¿Qué pasaría si un astronauta llevara consigo un pajarillo al espacio? ¿Sería capaz de volar?

Lo más divertido de una nave o estación espacial orbitando alrededor de la Tierra es la ingravidez, y esto es así porque en la ingravidez todo el mundo es capaz de volar. Basta dar una patada en una pared y volarás en línea recta hasta el otro extremo de la nave sin el menor esfuerzo.

Si has visto algún vídeo de astronautas bromeando en la lanzadera espacial o en la estación espacial, sin duda habrás comprobado cuánto se divierten. Así pues, ¿cómo se comportaría un pájaro en la estación espacial? Hasta la fecha, nadie lo ha experimentado, debido probablemente a problemas de higiene, pero si dispusieras de un gran espacio abierto en el interior de la nave y soltaras un pajarillo, ¿qué haría?

Piensa en lo que hacen los pájaros en la Tierra. Baten rápidamente las alas para despegar, continúan batiéndolas durante el vuelo para mantenerse en el aire y luego las baten de nuevo muy rápidamente al aterrizar, para desacelerar. Algunas aves, como los halcones, son unos magníficos planeadores. Son capaces de permanecer en el aire durante largos períodos de tiempo sin aletear ni siquiera una vez.

En el espacio, un pájaro tendría que hacer lo mismo al iniciar y terminar el vuelo, es decir, batir rápidamente las alas al principio para ganar velocidad y luego hacer lo propio para desacelerar, so pena de emular a los humanos, que al finalizar sus vuelos ingrávidos colisionan contra una pared. Durante el vuelo, el pajarillo simplemente planearía. No necesitaría consumir la menor cantidad de energía, ya que la gravedad no está tirando de él.

La principal ventaja que tendría un pájaro respecto a los seres humanos en esta situación serian las alas. En el interior de una estación espacial llena de aire, las alas y la cola del pajarillo siguen funcionando a la perfección, lo cual le permitiría girar, acelerar y desacelerar. Los humanos no pueden hacerlo. En efecto, cuando se impulsan con el pie en una pared, su vuelo es prácticamente en línea recta hasta llegar a la pared opuesta.

Por su parte, los pájaros dispondrían de un enorme control durante el vuelo en la estación espacial si utilizaran como es debido sus alas y su cola, si bien es cierto que deberían efectuar algún que otro reajuste importante para compensar la ingravidez. La pregunta incógnita es la siguiente ¿Es lo bastante inteligente un pájaro para adaptarse a un entorno de gravedad cero, o vuela tan instintivamente en gravedad que sería incapaz de hacerlo?

Desde luego, los pájaros son considerablemente ingeniosos y es posible que, una vez domesticados y con un poco de práctica, pudieran conseguirlo.

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