miércoles, 8 de septiembre de 2010

Siete razones para ponerle fin a una amistad

Aunque una amistad es un pacto sin compromisos, todos exigimos que un amigo tenga sentido del humor, que esté dispuesto a pagar a medias y que no tenga el más mínimo interés sexual en nuestra novia. Las circunstancias de cada uno son cambiantes y los años enfrían las amistades que se cultivan poco. Esa distancia nos da una óptica que creemos más objetiva y de pronto un día descubrimos que cualquier excuse es buena para descalificar al otro. Aquí tienes otras pistas para descubrir cuándo es hora de olvidarte de tu cuate.

No te ayuda

Si está siempre ocupado cuando lo necesitas o ya ni te molestas en pedirle ayuda, puede que su amistad no vaya del todo bien. El intercambio de favores no es la escala más lícita para medir el valor de una amistad, pero es un indicativo fiable del estado de la cuestión.

Sólo te llama cuando está triste

Este tipo de cosas pasan cuando la amistad se confunde con otra cosa: un amigo no tiene que ser un terapeuta. Mándalo a volar o empieza a cobrarle por hora.

Casi nunca lo ves

Si no hay nada de qué hablar más allá de lo profesional, es posible que la relación haya perdido sus fundamentos por el camino. Si no hay otro vínculo un poco menos práctico, sino se les antoja verse porque sí, puede que no haya vuelta atrás. Puede que hayan cambiado. A otra cosa.

Sus bromas ya no te dan gracia

Si se dedican a aburrir soberanamente a sus respectivas en cada cena con las anécdotas del pasado, está claro que se han hecho mayores y que ya no comparten más que recuerdos. Reavivar el fuego de la amistad con alguna empresa en común más allá de la cenita cada seis meses puede ayudar. Pero no nos vamos a engañar, esta solución acostumbra a ser un simple place o para no reconocer que ya no se entienden con sólo mirarse.

Miente sobre cosas insignificantes

En ese caso, se trata de un auténtico imbécil, no hay duda. Probablemente siempre lo había hecho con los demás, pero si ahora es también contigo es que la confianza se ha erosionado. Lo mejores que corten por lo sano.

Te dice que tú ganas más que él

Cuando el dinero enturbia una relación, sea del tipo que sea, es que se trataba de un vínculo demasiado débil. Cuando alguien no es capaz de entenderla amistad como algo más allá del estatus social o del poder adquisitivo, entran en juego el orgullo y una serie de complejos que vendrán a complicarlas cosas y a ensuciar el tejido de la amistad. Si un amigo te echa en cara tu sueldo o se hace la víctima, hay que entenderlo como un chantaje emocional, como que quiere hacer sentir culpable a alguien.

Tu pareja cree que es un imbécil

Las mujeres miden y juzgan las relaciones desde un punto de vista social y pragmático. Es posible que a ella le resulte mucho más sencillo que a ti comprobar que lo único que sostiene su amistad es el pasado, y quizás te abra los ojos en más de un aspecto, pero no olvides nunca que la mayoría de amistades suelen romperse cuando una de las partes se empareja seriamente.

Tú tienes la última palabra, pero ten en cuenta que el amor y la amistad ciegan… quizás ni sea tan mala idea mandarlo al diablo.