viernes, 22 de octubre de 2010

Alimento perfecto

Sin embargo, no podría haber nada más lógico, más natural y hasta más conveniente que la antropofagia; porque es evidente que la carne humana debe de reunir, distribuidas en la proporción necesaria, la cantidad de sustancias más apropiadas para el alimento del hombre mismo. La carne humana es verdaderamente el producto de una selección de elementos nutritivos verificada en ese misterioso laboratorio del organismo; al comerla es claro que nuestro cuerpo no tendría el trabajo de eliminar nada o casi nada; todo sería en ella aprovechable y nutritivo. ¡He ahí el alimento completo, perfecto, integral!

No es muy difícil comprender que, por ejemplo, a una señorita convaleciente para que se robustezca rápida y completamente deberían darle carne de señorita gorda.

Luis Tejada, Libro de crónicas, Antropofagia, 1924

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