domingo, 24 de octubre de 2010

Gallos, mujeres hermosas, habas y gatos

El sevillano Pedro Luis Enríquez es condenado a diez años de prisión «por haber afirmado que llevando un gallo a un campo donde no hubiese ruido de perros, cortándole la cabeza a medianoche se hallaba dentro una piedrezuela como una avellana, con la cual refregándose los labios, la primera mujer hermosa que se viese, en hablándola, moriría de amor por quien esto hiciese, y que matando un gato en el mes de enero y metiéndole una haba en cada coyuntura y enterrándolo, las habas que así naciesen, yéndolas mordiendo, mirándose a un espejo, tenían virtud de hacerlo a uno invisible; y porque declaró que era cabrón y saludador, y que en señal de ello tenía una cruz en el pecho y otra en el cielo de la boca, y refirió que en la prisión veía resplandores y sentía suavísima fragancia».

Acta del auto de fe de Lima, 1592

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