martes, 7 de diciembre de 2010

Después de los seres humanos ¿cuál es el animal más inteligente?

A pesar de la idea prevaleciente de que los seres humanos dominan el reino animal en lo que se refiere a inteligencia, en realidad estamos clasificados en la enciclopedia intergaláctica como la tercera especie más inteligente sobre el planeta Tierra. Al menos así lo planeta Douglas Adams, autor de la muy divertida novela La guía del autoestopista intergaláctico. Pero dejando las bromas aparte, me gustaría retomar la idea que plantea en dicho libro, la cual nos indica que la segunda especie más inteligente que conocemos se trata nada más y nada menos que de los delfines.

Al hacer la equivalencia en masa corporal, los cerebros de los delfines, y en particular los de nariz cuello de botella, son muy similares a los cerebros humanos. Están en segundo lugar en términos de masa relativa, por encima de las demás especies. Sus cerebros tienen muchas características similares que con frecuencia relacionamos con funciones cerebrales superiores.

Los delfines nariz de botella probablemente poseen la habilidad de comprender un lenguaje complejo, lo que hace posible que entiendan una serie de gestos, tanto en su sentido semántico como sintáctico. Estos delfines también entienden palabras generalizadas como “pelota”, al referirse a un conjunto de objetos con características similares. Pueden comprender conceptos numéricos básicos, y tienen la capacidad de entender y reaccionar a preguntas relacionadas con objetos que se encuentran fuera de su entorno inmediato.

Procesan la información que reciben, tanto de manera visual como acústica, permitiéndoles reconocer escenas que se les presentan incluso por la televisión; a los chimpancés se les tiene que entrenar arduamente para lograr lo mismo. Los delfines pueden responder al despliegue de imágenes con una precisión comparable a los niveles de respuesta humanos, incluso cuando dichas imágenes se les muestran de manera abstracta.

Los delfines comprenden lo que es apuntar, de nuevo, algo que los chimpancés encuentran difícil de procesar. Considerando que éstos mamíferos acuáticos no tienen brazos, hace que dicha habilidad resulte aún más sorprendente; aunque algunos investigadores sospechan que el contar con ecolocalización los prepara para este concepto.

Los delfines demuestran además que poseen conciencia sobre si mismos; mediante el uso de espejos, se reconocen e inspeccionan marcas y manchas en sus cuerpos. Demuestran percepción y memoria de las actividades recientes, exponen la capacidad de repetir o elegir nuevos comportamientos ejecutados o dirigidos por sus entrenadores. Son unos excelentes imitadores, tanto vocalmente como en su conducta. Curiosamente, son capaces de imitarse entre si y de imitar a los seres humanos, lo que significa que pueden asignar a sus cuerpos las equivalencia de nuestras extremidades, tal como hacer con sus colas lo que ven que hacemos con las piernas.

También suelen enseñar a otros los trucos nuevos que aprenden. Por ejemplo, a un delfín herido y en cautiverio se le enseñó a nadar en la superficie impulsado sólo por el movimiento de la cola mientras se recuperaba de una aleta. Una vez puesto en libertad, comenzó a enseñarles la técnica a los delfines salvajes. En otro caso, los delfines han demostrado la capacidad de resolver problemas de adaptación, recolectan esponjas de mar y nadan con ellas en sus hocicos para evitar lastimarse al chocar con peces espinosos.
Un tercer escenario interesante, aunque este ocurre en el laboratorio, permitió a los delfines seleccionar la opción “no lo se” durante un examen. Al elegirla, es probable que hayan tomado en cuenta sus propios procesos mentales, lo que indica el concepto cognoscitivo denominado metacognición, lo que algunos consideran un indicador de autoconciencia y de conciencia superior.

Entonces ¿todos éstas pruebas convierten a los delfines cuellos de botella en nuestros semejantes intelectuales? Tal vez no, pero es justo decir que los delfines son muy sofisticados en muchas cuestiones relacionadas con lo que definimos como inteligencia.

¿cuál es el animal más inteligente?