jueves, 13 de enero de 2011

¿Acaso el ser humano ha dejado de evolucionar debido al progreso científico y tecnológico?

¿Ya podemos prescindir como especie de la supervivencia del más apto? ¿Son los cambios tan imperceptibles que no podemos detectarlos?

La especie Homo Sapiens (del latín Homo=hombre, sapiens=sabio… ¿No me digas que no sabías ya esto? Ok… continuemos) también llamado genéricamente como “el hombre” o “los hombres”, ha existido desde hace más o menos 200,000 años; pero no fue sino hasta hace apenas 10,000 que hizo la transición de recolector – cazador hacia el agricultor. Debido a esto, en muy poco tiempo se creo a si mismo una gran presión evolutiva. Especialmente en lo relativo a su dieta y al esparcimiento de las enfermedades infecciosas que le aquejan, causadas por el aumento de la población.

Mediante la comparación de los genomas de varios individuos modernos, los genetistas son capaces de determinar con que rapidez ha cambiado nuestra secuencia de ADN, y si los cambios son al azar o como resultado de la ya mencionada presión evolutiva.

Un ejemplo interesante es la tolerancia a la lactosa. La lactosa, también llamada azúcar de la leche, aparece en las hembras d elos mamíferos en una proporción de 4 a 5 %. En los seres humanos es necesaria la presencia de la enzima de la lactosa para la su correcta absorción. Originariamente los seres humanos no podían digerir la leche. Sin embargo, nadie sabe realmente en qué período se pasó de la intolerancia a la tolerancia a la lactosa. En muestras de ADN de esqueletos del neolítico datados entre 5840 y 5000 aC. el gen que controla nuestra capacidad para digerir la leche no estaba presente.

Pues bien, una versión de del gen que permite la tolerancia a la lactosa es muy común las personas de descendencia europea y en algunas poblaciones de África, pero es muy raro en el sudeste de Asia y en el África Subsahariana. La distribución geográfica y el aumento de la aparición de este gen se debe al desarrollo de la ganadería lechera.

Otros genes que han cambiado en un periodo de tiempo relativamente reciente, es decir, en los últimos 10,000 años, se relacionan con el sentido el olfato y los que tienen algo que ver con la pigmentación de la piel.

En las naciones en desarrollo, donde el SIDA, el paludismo y otros flagelos matan a millones de individuos cada año, los genes que proporcionan resistencia a dichas enfermedades están bajo mucha presión por la selección natural. Por ejemplo, en los lugares donde afecta la malaria se han detectado cambios en la hemoglobina, dando como resultado que exista mayor resistencia a la enfermedad transmitida por los mosquitos, pero también se nota un claro incremento en las enfermedades de tipo sanguíneo, como la anemia.

Los científicos argumentan que en los países desarrollados las presiones evolutivas son mucho menores, y que por ello los seres humanos han dejado de evolucionar. Sin embargo, otros alegan que dicho proceso continúa, pero que no todos contribuimos de la misma manera. Además, predicen que el cambio climático y el aumento en la población crearán nuevas presiones. El cómo pueden afectarnos los cambios es imposible de predecir. Irónicamente, los cambios más significativos que se aprecian en nosotros comparados con los primeros agricultores no son genéticos.

Hace 10,000 años los seres humanos eran más bajos de estatura, quizás debido a una dieta menos nutritiva. En la actualidad se presenta un considerable incremento en la obesidad, relacionada con la vida sedentaria, la ingesta de alimentos procesados y adicionados con azúcar y harinas y el menor desarrollo de las mandíbulas, lo que provoca que las personas ingieran alimentos con texturas más suaves.
Aunque los factores genéticos desempeñan un papel importante en la altura, en el metabolismo y en la estructura ósea, los cambios que se han dado han sucedido demasiado rápido como para ser únicamente genéticos.

Otro ejemplo de que si estamos evolucionando es la aparición de los ojos azules, determinados por el gen OCA2. Dicho cambio apareció hace muy poco tiempo, aproximadamente hace 400 generaciones. Antes de eso, no existían seres humanos con los ojos azules. Esta mutación ocurrió hace unos 6.000 o 10.000 años y a dicho cambio le ha ido muy bien. La mutación en una sola persona se ha convertido en 300 millones de copias en 150 millones de personas. Este cambio se relaciona con la selección sexual positiva… En gustos se rompen géneros, y se ayuda a la evolución.

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