En 1933, por sugerencia de la firma suiza Nestlé, el Instituto Brasileño del Café emprendió una serie de investigaciones orientadas a obtener un café deshidratado en polvo que, al ser disuelto en agua caliente, produjese café de forma instantánea. Los expertos cafeteros se encontraron con dos retos: por un lado, conseguir que el polvo de café fuera soluble y no se depositara en el fondo de la taza y, por otro, que conservara el aroma original. Ocho años tardaron en dar con un producto satisfactorio. En 1938 nació el Nescafé.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


0 Comentarios:
Publicar un comentario
Debido a la gran cantidad de mensajes anónimos que no aportan nada, me he visto en la necesidad de pedir que sean usuarios registrados los que puedan dejar unas palabras en el sitio.