viernes, 11 de marzo de 2011

¿De dónde proviene la palabra “fan”?

Se llama así al seguidor o admirador de alguien o al entusiasta de algo -la ópera, el golf, la poesía-, y procede del inglés fan, abreviatura de fanatic, o sea, fanático. Este es el que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas, lo que le sitúa un escalón por encima del fan, aunque alguno de éstos llegue a rozar la histeria. Recuérdese a las adolescentes inglesas llorando detrás de sus (dolos en la época de la beatlemanía o a los seguidores de iconos juveniles recientes como Tokio Hotel, Hannah Montana o The Jonas Brothers.

No obstante, el primitivo origen de la palabra es el vocablo latino fanaticus, que deriva de fanum -templo-. Fanaticus significaba pues "servidor del templo" y designaba inicialmente a los vigilantes que lo custodiaban; luego se aplicó a los adeptos al culto de un determinado santuario o una divinidad. De la misma procedencia es profanum, vocablo formado por el prefijo pro -delante- y fanum. Lo profano era lo no consagrado o que había dejado de serlo, por estar delante -fuera- del templo o recinto sagrado.

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