viernes, 25 de marzo de 2011

¿Por qué la desgracia ajena nos produce morbo?

La desgracia del otro nos recuerda que vivimos en el límite entre la vida y la muerte, lo que representa un impulso vitalizador. Ésta es la razón que dan los psicólogos para explicar por qué el ser humano muestra tanto interés hacia los asuntos trágicos. Y es que, lo que le ocurre al otro siempre está relacionado con uno mismo.

El problema está en la dosis de morbo adecuada que permite la convivencia sana. Utilizarlo como reclamo no es sólo insano, sino poco ético; convertir una realidad perversa y preocupante en entretenimiento informativo para obtener audiencia y, como consecuencia, mayores ingresos de publicidad es un recurso que muestra la falta de desarrollo e inmadurez que reflejan muchas sociedades modernas.

Resulta una ironía que la palabra "morbosidad", se defina en la RAE como el "conjunto de casos patológicos que caracterizan el estado sanitario de un país". Lo peor es que estos "casos patológicos o morbosos" no son fruto de la realidad, sino una recreación ficticia de ésta que los medios de comunicación de masas, por una cuestión meramente mercantil, utilizan en sustitución de las disciplinas culturales, que siempre han definido el progreso del ser humano: cine, literatura, arte...

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