jueves, 28 de abril de 2011

¿Cuan posible es casarse con un príncipe azul?

La mayoría de la gente está familiarizada con los cuentos de hadas donde la muchacha campesina conoce a un príncipe, se enamoran y tras una serie de tropiezos, terminan viviendo felices para siempre... [Momento de los suspiros]

¿Qué niña no sueña con encontrar algún día a un príncipe azul, tener una boda mágica y vivir en la opulencia hasta el fin de sus días. La verdad es que muy pocos son los afortunados de unirse a una familia real... y menos a la familia real británica.

Quizás por eso todo el mundo está fascinado por la boda real, la cual tiene una historia muy romántica, misma que encanta a los medios de comunicación.

Una chica inglesa "como cualquier otra", vence los obstáculos y logra atrapar con sus encantos al soltero más codiciado del planeta, el Príncipe Guillermo de Gales. ¿Cómo podría una plebeya convertirse en la primera mujer en más de 350 años en casarse con un príncipe? La pareja se conoció por casualidad, en una de las universidades más prominentes, y él mismo declara que quedó lo que le gustó de ella fue su "travieso" sentido del humor.

¿Te mueres por estar en los zapatos de Kate Middleton? Bueno, la vida de una princesa sin duda tiene sus ventajas. Además de insertar el título de "princesa" antes del nombre, también se cuenta con un secretario privado, un equipo completo de asesores y la seguridad de contar durante toda la vida con un modisto que diseñará todas prendas de manera personalizada.

A pesar de que la oportunidad de convertirse en la Reina de Inglaterra es una en varios miles de millones, te sorprenderá saber que no hay ninguna regla que le prohíba al príncipe casarse con una plebeya. Por lo tanto, si juegas bien tus cartas ¿quien sabe? tal vez podrías convertirte en la mujer por la cual el monarca venga en su fiel corcel (¿ya te estás imaginando con la tiara puesta ¿verdad?)

Contrario a la creencia popular, no se puede comprar un lugar en la aristocracia británica. La clase alta de Inglaterra está compuesta por empresarios, personas que se han convertido en ricos por su trabajo y por aquellos que heredan importantes sumas de dinero.

Para poder enamorar a alguien de la realeza hay que codearse con ellos, y hay que admitirlo, la única forma es teniendo el nivel económico para asistir a los mismos lugares que ellos.

Los padres de la princesa Diana, ambos eran de familias aristócratas, se mezclaban regularmente con los miembros de la realeza británica. Cuando Diana era apenas una adolescente, conoció a Carlos en una fiesta a la que asistió con su familia.

Aunque los ricos a menudo conviven en los mismos círculos de la familia real británica, es mucho más importante para ellos ser un miembro respetable de la sociedad de ese país tan rico. Para poder entrar en el círculo más cercano de la realeza tienen que seguir ciertas reglas de etiqueta, mantener una reputación pública excepcional y contar con una buena educación. Los príncipes acuden a los colegios y universidades más exclusivos, por lo que las mujeres que acuden a las mismas instituciones tienen más posibilidades de socializar con éstos miembros de la realeza.

Nuestro caso de estudio es Kate Middelton, la cual es hija de empresarios ricos. Estudió en la misma escuela que el príncipe Guillermo, su relación inició como una amistad, la cual duró muchos años, después se convirtieron en pareja y el resto es historia.

La cuestión es que en la época actual, la realeza convive como nunca antes con la gente común, en lugares de la vida cotidiana. Si acaso eres parte de una familia de la clase alta inglesa, quizas asistas a juegos de polo, torneos de rugby o de tenis, eventos en los que la familia real está presente. Se rumora que el príncipe Harry conoció a Chelsy Davy en un partido de polo. Lo cual nos lleva a otro punto, además de ser un miembro prominente de la sociedad, debes tener gustos similares a los príncipes, en este caso, asistir a los mimos eventos deportivos y a los mismos centros nocturnos a los que acuden a divertirse.

Hace mucho tiempo, los miembros de la realeza sólo se asociaban con otros miembros de la realeza. Levaban a cabo grandes celebraciones en las que atendían sus funciones políticas, consultando en las mismas a sus oficiales de alto rango y estableciendo las reglas para gobernar a sus países. Sus niños nunca se mezclaban con los niños de los plebeyos, y recibían su educación de forma privada.

Muchos de los miembros de la realiza actualmente no gobiernan sus países, y tienen que acudir constantemente a eventos públicos fuera de palacio, en donde se mezclan constantemente con la gente común. El príncipe Guillermo solía ser un apasionado de la ayuda humanitaria, se ofreció como voluntario de la Cruz Roja, y pasaba su tiempo libre en trabajos de beneficencia. Otros miembros de la realiza tienen trabajos en diversas empresas e industrias, por lo que es perfectamente posible que conozcan a una plebeya, o plebeyo, con el que mantengan una estrecha colaboración.

Los nuevos miembros de la realeza han expresado abiertamente su forma de pensar en contra de las tradiciones antiguas, y muchos prefieren socializar fuera del circulo social de la aristocracia; asisten a conciertos, restaurantes, tiendas, bares y discotecas como todo el mundo. Dichos lugares son los escenarios ideales para conocer a sus futuras parejas, mismas que no necesariamente sean de la realeza o de la aristocracia.

Pero... hay un pero...

Históricamente los herederos al trono no pueden casarse con un(a) católico(a), debido al Act of Settlement, un documento promulgado en 1701 por el Parlamento Británico. Esta ley, aprobada durante un período en el que los protestantes temían al catolicismo generalizado, establece que sólo los herederos protestantes de la princesa Sofía, nieta de Jaime I, debía permitírsele tomar el trono británico. Más tarde, la ley se extendió a Escocia.

La ley aún es vigente, se le prohíbe a los católicos ser parte de la familia real. A pesar de que el anglicanismo y el catolicismo son similares, si la novia es católica, debe convertirse al anglicanismo para poder ser parte de la familia real.

Hace unos años, la canadiense Autumn Kelly tuvo que convertirse del catolicismo a la Iglesia Anglicana antes de casarse con el príncipe Peter Phillips, hijo de la princesa Ane. De no haberlo hecho, se hubiese forzado al príncipe a renunciar a su lugar por la sucesión al trono.

Es difícil imaginar que en una sociedad multi fe se mantenga vigente una ley como ésta, sobre todo porque no se le prohíbe a la realeza el casarse con un plebeyo. En todo caso, dicha ley no está siendo estudiada para ser modificada o suprimida, supongo que para prevenir casos como el de Diana y Dodi Al Fayed.

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