jueves, 14 de abril de 2011

La comida enlatada y deshidratada ya no es exclusiva de los sobrevivencialistas

Cerca de mi ciudad hay una colonia de menonitas. Se les puede ver vendiendo sus quesos por el centro de la ciudad, generalmente al medio día. En una ocasión que visitaba uno de los ranchos dedicados la siembra de caña de azúcar, pude ver algo que me dejó una gran enseñanza.

Resulta que por el camino empedrado había cada tanto un árbol de mangos; mismos que se caían de maduros al suelo sin que nadie los levantara. Al fin y al cabo cuando hay mangos en esa región, la gente se harta de comerlos.

Los menonitas, en su camino diario, pasaban por donde estaban esos árboles y les pedían a los dueños de los mismos, todos los frutos que estuvieran en buen estado y en el suelo. Por supuesto que a nadie se los negaba. Con esos frutos, ellos preparaban mermeladas y conservas. Digamos que obtenían en promedio, unas 30 botes por cada árbol. En la época que no había ni un solo mango, los menonitas regresaban y les regalaban dos, cinco o hasta una docena de esas latas a los dueños de los árboles. Los demás los consumían ellos mismos, y, hasta donde yo se, no los vendían...

Por lo general, el almacenamiento de comida enlatada y alimentos deshidratados es algo que en la actualidad se asocia con los supervivencialistas, personas que se preparan para el Armagedón, pero hay una nueva tendencia que va más allá de los grupos radicales: la acaparación de alimentos por parte de los Sobrevivientes de la Recesión. Causado por el aumento en los precios de todo, la inseguridad, la incertidumbre sobre el futuro y el desempleo.

En mi caso, por ejemplo, hace un par de semanas compré muchos kilos de limones, mismos que están ya congelados, y supongo que la reserva durará al menos 10 meses, tiempo suficiente para que vuelvan a estar a un precio tan bajo como el que pague por éstos. Pero eso no es todo, también he optado por hacer mermeladas de moras y de naranjas, ya que están en temporada.

Tengo amigos que guardan todas las semillas de las verduras que consumen, de hecho no las siembran tanto, salvo una que otra planta. He acordado con ellos hacer un intercambio de semillas seleccionadas e intentar hacer cada quien algunas plantas de cilantro, chile, cebollines, etc. y repartir las que se den con éxito. En mi caso, al parecer mis semillas de cilantro no germinaron en mi casa, pero una amiga tuvo éxito y me dará algunas plantas. Pero si he obtenido buenos resultados con la menta, y a cambio de ese cilantro, yo le daré una de mis macetas.

Al proponer la idea en la oficina, algunas personas me dijeron que tienen semillas de diferentes variedades de chiles de otras regiones del país. Hice el intercambio de semillas por mermeladas y todos contentos.
Mis vecinos y nosotros, frecuentemente intercambiamos productos que compramos en exceso y en buen precio, como por ejemplo mostaza, crema agria, harina, azúcar…. La idea consiste en que el que encuentre una buena oferta la aproveche para todos, después nos dividimos el costo y de verdad que ahorramos bastante.

Si, esta crisis nos ha robado la tranquilidad... pero la necesidad es la madre de la inventiva y en vez de ver a esta crisis sólo como una época de vacas flacas, hay que darnos cuenta que es un momento de oportunidades... y sobre todo, de recuperar el valor del trueque.

¿Recuerdas como cuida Kevin Costner su planta de tomates en Mundo Acuático? Siento que me encariño igual con mis plantas. Por cierto, mi especialidad es la salsa picante en conserva, la mermelada de naranja aún me queda muy dulce y estoy perfeccionando la conserva del tomate, ya que como no tiene la acidez necesaria, hay que agregar limón… y me ha pasado que siempre le pongo menos de lo que necesita… y esos experimentos cuestan dinero.

Pero estoy mejorando…

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