lunes, 4 de abril de 2011

¿Qué pasaría si fueran los hombres los que tuviesen a los bebés?

Hace algunos años, se leía la noticia: ¡Un hombre está embarazado! Una vez pasado el primer asombro, se daba uno cuenta de que tal cosa no era cierta… tal hombre era en realidad una mujer que a los 24 años se quitó los pechos e hizo un cambio de identidad, haciendo se llamar Thomas Beatie .

Thomas tuvo a una bebé primero y a un niño en un segundo embarazo, pero no pudo amamantarlos, como has leído, se quitó las mamas. Además, tuvo que dejar su tratamiento de hormonas masculinas para poder lograr el embarazo. Su aparición en la revista "The Advocate", con su aspecto varonil, barba y el torso desnudo mostrando su panza de embarazado, desató la polémica. A pesar de su condición oficial de hombre, Beatie aceptó llevar adelante los embarazos debido a que su esposa Nancy no puede tener hijos.
El concepto de un hombre embarazado ya había aparecido de forma masiva en la cinta de 1994 “Junior”, protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Danny DeVito. La historia cuenta como el Doctor Alex Hesse, interpretado por Arnold, desarrolla una droga (Expectane), la cual disminuye la posibilidad de que el cuerpo de la mujer rechace al embrión. Al no contar con la autorización para experimentar en seres humanos, deciden fecundar un óvulo donado y llevar a cabo el embarazo en el mismo doctor, al fin y al cabo no es necesario revelar la identidad del sujeto de pruebas, tan sólo valen los resultados que se obtendrán.
Entonces, en caso de que alguien inventara algún medicamento similar… ¿sería acaso posible lograr que los hombres nos hagamos cargo de la gestación?

Supongo que de ser así, la maternidad masculina disminuiría de inmediato la población mundial.

La división del trabajo entre los dos sexos puede ser confusa en algunas especies. Por ejemplo, entre los caballitos de mar, después de que las hembras proporcionan los huevos, los machos los fertilizan y los incuban en una bolsa especial en su abdomen, tiempo después dan a luz. La misma idea ocurre en la película Junior, salvo que Arnold Shwarzenegger no disponía de una bolsa especial.

Sin embargo, y por definición, es la hembra de la especie la que proporciona los huevos, o en el caso de los mamíferos, dar a luz a las crías… con la posible excepción de Shwarzenegger. Aunque con la función anterior basta para saber quién es quién, hay otras características importantes que hacen la diferencia. Por ejemplo, entre los seres humanos, los hombres tienden a ser más grandes y más agresivos que las mujeres. Por lo que habría que replantear la pregunta del siguiente modo:

¿Y si el más grande y grotesco de los dos sexos sea el que tuviese a los bebés?

Para ayudar a visualizar éste concepto, habría que recordar que en la naturaleza hay muy buenos ejemplo; las arañas viuda negra y las mantis religiosas por citar sólo dos. Sin embargo, entre los mamíferos que tienen un período de gestación prolongado, y donde la crianza y el cuidado de los pequeñines es un proceso que requiere de mucho tiempo, el macho suele ser el más grande y fuerte.

¿Es acaso que las exigencias a las que está obligada la hembra al criar a los bebés lo que la hace el miembro más gentil de la especie?

Probablemente así sea. Entre los humanos, los machos son claramente, en promedio, más agresivos y violentos que las hembras. Aunque pueda parecer políticamente incorrecto, estas diferencias entre hombres y mujeres pueden tener raíces más allá de la manera diferente en la que criamos a los niños de las niñas. Es muy posible que dichos comportamientos sean innatos; que esté en nuestras raíces biológicas el hecho de que los niños prefieran los juguetes bélicos y las niñas prefieran jugar con muñecas (insisto, en promedio, porque está claro que actualmente esa línea divisoria es muy tenue en muchos casos), y todo ello se le atribuye al nivel de testosterona en cada uno.

Los intentos por lograr que los niños tengan una conducta neutra, por muy loables que parezcan, no pueden superar algunas tendencias naturales que llevamos en el ADN. Y en ese caso ¿cómo podríamos lograr que el sexo fuerte y más agresivo sea el que geste a los bebés?

En algunos animales, como los pingüinos y muchas otras aves, ambos padres comparten la labor de alimentar y nutrir a las crías. En tal situación, podrían las hembras llegar a ser las más agresivas y seguir siendo las que den a luz, mientras que el macho, o bien puede quedarse como está, o ser aún más débil; y de todos modos hacerse cargo de la crianza de los jóvenes.

¿Pero qué pasaría con la amamantada del bebé?

Para empezar, permíteme decirte que los pezones de los varones son vestigios de glándulas mamarias femeninas suprimidas por las hormonas masculinas durante la etapa fetal.

En las primeras cinco semanas de vida los órganos reproductivos son los mismos para ambos géneros, en un nivel subdesarrollado. Tienen elementos similares: un tejido con la opción de desarrollarse en un pene o en un clítoris, un pliegue de piel embriónica que puede crecer en un escroto o labios vaginales; ciertos tejidos dentro del embrión con la capacidad de convertirse en testículos u ovarios.

En cierta forma el 'modelo' básico embrionario de un ser humano es femenino, aunque las modificaciones masculinas, según sea el caso, vienen después.

Cuando el niño hereda la programación masculina derivada del cromosoma Y de su padre, entre las semanas 5 y 11 el embrión comienza a juntar el tejido para formar los testículos, los que muy pronto empiezan a producir testosterona; así, lo que iba a ser un clítoris se convierte en un pene, los pliegues de la vagina en un escroto que después albergará los testículos, mientras que las glándulas mamarias son bloqueadas y sólo quedan de recuerdo los pezones. Por lo que ni tomando hormonas un macho sería capaz de amamantar a su cachorro. En todo caso, sólo las hembras de los mamíferos se verían en la necesidad de regresar al refugio para dar de comer a las crías.

Ahora bien… ¿sería ventajoso para una especie que su sexo más fuerte, el más agresivo de los dos, sea el que tenga los hijos o el que se encargue de la crianza de los pequeños? En realidad, éste escenario es algo plausible. Supongamos, por ejemplo, que vivimos en un entorno en el que el papel masculino tradicional de cazador – recolector no requiere de una gran habilidad, tal vez porque la comida es abundante. Además, supongamos que ya no hay animales que intentan comerse a nuestras crías. En tal ambiente, la selección natural podría favorecer el desarrollo de mujeres más fuertes y más agresivas.

Además, si a lo largo de varias generaciones, los hombres encuentran a las mujeres fuertes y agresivas como las más sexys, y las mujeres encuentran a los hombres sensibles como los ideales, con tales tipos de parejas sería más frecuente que dicha preferencia perseverara por sobre lo que ha sido la regla por millones de años. 

Y si volteas un poco la mirada en lo que te rodea… parece que estamos encaminándonos hacia allá. Basta recodar la euforia que ha desatado el Justin Bieber. Además, un indicador de que las cosas han cambiado lo puedes ver en la serie de televisión The Big Bang Theory, donde las mujeres ya no desprecian a los débiles y poco favorecidos muscularmente…

Parece que los geeks y los neerds por fin han vencido.

¿Qué pasaría si fueran los hombres los que tuviesen a los bebés?