sábado, 14 de mayo de 2011

¿Se puede estar despierto y no pensar?

Esa es una pregunta que me hacía en las primeras y las últimas horas de la preparatoria. Las primeras siempre eran de matemáticas, y las últimas de talleres... las más aburridas; no por la clase en si misma, sino por la manera en la que los maestros trataban los temas. Lo único que quería por la mañana era dormir un poco más... y por la tarde irme a la calle, o a la casa lo antes posible. Pero mientras escuchaba aquellas frases monótonas sobre cálculo integral o diferencial, mi mente a veces divagaba sobre si se podría estar despierto y no pensar absolutamente nada.

Aunque existan momentos en los que apercibimos la sensación de tener la mente en blanco, sólo se trata de una percepción subjetiva, ya que el cerebro jamás se desconecta del todo. De hecho, cuando los expertos en meditación e hipnosis hablan de vaciado mental, a lo que realmente se están refiriendo es a conseguir que el individuo no sea consiente de su baja actividad psíquica.

La  ciencia ha demostrado que en esos momentos de relajación aumenta el nivel de la actividad alfa, que representa la actividad de la corteza visual en estado de reposo. Estas ondas son oscilaciones electromagnéticas cerebrales que inducen esa sensación de que la mente está apagada. Sin embargo, las técnicas de neuroimágen, como la resonancia magnética nuclear, permiten ver que en estos momentos de desconexión mental hay multitud de zonas repartidas por el lóbulo temporal y el frontal que siguen trabajando de destajo.

Hace años que salí de la preparatoria... y aún quisiera saber para qué me sirve el cálculo diferencial.


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