jueves, 30 de junio de 2011

¿Podemos volvernos locos con el viento?

La primera parte de la sinopsis de la película Volver, de Pedro Almodóvar, protagonizada por Penélope Cruz dice así: Tres generaciones de mujeres sobreviven al viento solano, al fuego, a la locura, a la superstición e incluso a la muerte a base de bondad, mentiras y una vitalidad sin límites.

¿Viento Solano?… buscando en la Internet sobre este viento dice lo siguiente: En Campo de Criptana (Ciudad Real), famosa también por sus molinos, antiguamente distinguían, entre tres tipos de viento solano, el solano hondo, el solano alto y el solano fijo, en función de cuál fuera su carácter o intensidad. Es bastante habitual que el viento adopte el nombre del accidente geográfico (un monte o pico normalmente) o lugar de donde parece proceder, como ocurre con el viento solano.

Y si, en la película se hace una referencia a que el viento nos puede volver locos.

A aproximadamente dos horas de donde yo vivo, lugar de cuyo nombre no voy a mencionar, hay un pueblo que tiene la fama de que sus habitantes están locos, y donde siempre hay un viento relativamente fuerte. Y a decir verdad, si no están locos, si actúan de formas muy curiosas. En mi propia oficina hay al menos tres oriundos de allí, y cada día tenemos una ocurrencia simpática de su parte. ¿Pero acaso tiene relación su comportamiento con el soplar del viento?

Si, y no... es decir, el viento no afecta a todos. Los psiquiatras llaman "metrosensibles" a las personas propensas a padecer cambios de estado de ánimo acusados causados por las variaciones meteorológicas (quizás, más de la mitad de población). Pero es cierto que el viento, en especial, está detrás del agravamiento, más que el desencadenamiento, de patologías mentales. La razón es que las variaciones en la polaridad e intensidad de la carga iónica de la atmósfera alteras las actividades neurotransmisora central.
… espero que mis colegas no lean esto. 

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