martes, 12 de julio de 2011

¿Podremos sustituir al plástico alguna vez?

Nuestras vidas están rodeadas…. esperen un momento, más bien, invadidas de productos de plástico.

Basta con que mires a tu alrededor para que te des cuenta que tu computadora, tu teléfono, las botellas de agua, las tarjetas de crédito… y un mega super gigantesco etcétera de cosas tienen componentes o son fabricadas enteramente de plástico; y las piezas del automóvil, los implantes quirúrgicos, los juguetes y… hasta la comida llega a casa envuelta en celofán.

Las desventajas de utilizar tantos productos de plástico no son un secreto para nadie, ya que la mayoría de su producción no es para nada amigable con el medio ambiente… ya lo sabes, no es biodegradable. Al ser un derivado del petróleo produce toxinas que ponen en riesgo la vida silvestre y lo vuelven muy difícil de reciclar. La industria del plástico tiene un gran problema de relaciones públicas, y luchan constantemente para convencernos de que ignoremos los daños provocados… eso de torcer las botellas que ahora son más delgadas es un claro ejemplo de esa distracción.

Ya es bastante común que nos topemos con paisajes llenos de botellas y bolsas de plástico desechadas… como en las orillas de las carreteras y las playas, las cuales parecen cementerios de productos que alguna vez nos fueron útiles. En principio, ese plástico es un material altamente atractivo; su fabricación requiere de un 5% del abastecimiento de petróleo mundial. Casi en su totalidad se utiliza para transportar cosas, por lo que lo desechamos en cuanto disponemos de lo que sea que haya contenido… llenado cada vez más nuestro entorno de escombros contaminantes.

¿Qué tendríamos que hacer para dejar nuestra adicción por el plástico?

Para comenzar, podríamos utilizar nuevamente a escala masiva el aluminio y el vidrio. Lamentablemente tales materiales no son baratos, ni flexibles, ni duraderos como el plástico. De igual manera, el papel y el cartón también presentan problemas medioambientales, en la forma de deforestación y contaminación química, por el uso de blanqueadores.

Los plásticos aparecieron en la segunda mitad del siglo 19 (¡Ah! Así no se escribe un siglo… se escribe XIX), y se convirtió casi de inmediato en el material de fabricación ideal. Casi casi desde entonces, el proceso para su fabricación no ha variado; pero poco a poco los investigadores siguen desarrollando formas de crear polímeros a partir de fuentes orgánicas, tales como el maíz, las cáscaras de naranja y el bambú… entre muchas otras.

Eventualmente los bioplásticos nos proveerán de un entorno limpio, por sus características de ser reciclables y no tóxicos. Pero mientras eso sucede, los derivados del petróleo no se van a ir, ya que se prevé que no será sino hasta dentro de los próximos 20 años cuando los bioplásticos ocupen apenas un 5% del mercado mundial. Mientras eso ocurre, la gente de todo el mundo podemos llevar a cabo acciones para disminuir en gran medida nuestra dependencia por el plástico, en especial por el desechable que tanto daño hace a la vida silvestre, y que llena los vertederos de basura que contamina… y que no desaparecerá sino hasta dentro de miles de años.

Se estima que la mayoría de las bolsas plásticas se utilizan tan sólo una media de 12 minutos, y luego se descartan. Considera la estimación de que el mundo… ósea, tú y yo y todos los que conoces… utilizamos un millón de bolsas por minuto, así comenzarás a percibir la magnitud del problema.

Ya son varias las ciudades, empresas y hasta países enteros los que han tomado medidas para reducir y en lo posible, eliminar la utilización de las bolsas de plástico, pero incluso esas acciones no pueden dar marcha atrás al reloj. Cada bolsa tardará siglos en desintegrarse. El problema sobrevivirá mucho más a la tienda que la distribuyó, así como al ser humano que la botó al basurero. Y ya que estamos en eso, si te detienes a reflexionar un poco, todo el plástico que se ha elaborado desde su invención, sigue en un basurero casi intacto… tal cual lo dejaron.

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