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7 Cosas que estaban mejores antes de que las hicieran “mejores”

Nadie puede detener el avance de las cosas. Las herramientas son cada vez más sofisticadas, más rápidas, más eficientes, más compactas o inalámbricas. Pero hay cosas que estaban mejor antes de que a alguien se le ocurriese que debían cambiarlas, para bien.... según ellos.

Si.... hay cosas que estaban bien tal y como solían ser.

La Coca Cola.

Cuando la Coca Cola estaba en botella de vidrio sabía mucho mejor; recién salida de la hielera, con esa esa escarcha que se formaba justo antes de congelarse. Además, la proliferación de los envases de plástico en donde la podemos adquirir ahora promueve la contaminación, por más esfuerzos publicitarios que nos quieran convencer de lo contrario. Hay algo, ese no se que de las botellas de vidrio que no lo consigue ni la lata de aluminio.

Los organizadores.

Yo aún llevo conmigo para todas partes una agenda de papel y una pluma. A pesar de que el iPod tiene herramientas para hacer anotaciones y listas de pendientes, hay un sentido de logro cumplido cuando puedo marcar con una raya la tarea terminada. Simplemente no siento la misma sensación al marcar una casilla en la pantalla táctil.

Los teléfonos.

Nadie puede negar que los teléfonos celulares son muy convenientes, pero todos sabemos que a veces son demasiado intrusivos. No me agrada la idea de que una persona esté localizable las 24 horas del día, los 7 días de la semana. En cuanto compras o te regalan un celular, sabes que lleva implícita la expectativa de que siempre estarás disponible. A las personas que no son de mi familia les doy el número del teléfono de la línea de casa... y que sea la contestadora automática la que se encargue del trabajo sucio.

La comida.

Basta con mirar la alacena para darse cuenta de que el tomate que usamos está en tetra pack, el pan está en bolsas de celofán, las sopas son instantáneas; en el refrigerador el chorizo es de soya, las aguas frescas son de polvo y el café descafeinado. Nada, pero nada de esto existía en la cocina de mi abuela... y desde que ella ya no está con nosotros, jamás he vuelto a comer tan delicioso. [Que no me escuche mi mujer]

La tecnología.

Conforme avanza queremos sustituir todo por su equivalente eléctrico o electrónico... los yoyos y los zapatos tenis no necesitan llevar luces que parpadean. Las laptops, netbooks, teléfonos celulares, el refrigerador, el microondas... todo quiere conectarse a internet y dar parte de nuestras actividades a la redes sociales. Los periódicos de papel poco a poco desaparecen y los libros electrónicos son aún algo muy incomodo.

Las cámaras.

Antes del apogeo de las cámaras digitales, éramos mucho más cuidadosos con las fotos que tomábamos. No queríamos desperdiciar la película, por lo que generalmente nos tomábamos el tiempo necesario para preparar todo, componiendo la escena para darle al sujeto en cuestión. Con las cámaras digitales por todas partes, somos mucho más libres de tomar las fotos como sea.... a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo... fotos, fotos fotos, cientos de fotos, sin reparar siquiera en lo que capturamos. El 99% de esas imágenes no valen la pena ser impresas en papel. Son tan malas, que ni siquiera las extrañas si se borran o se dañan.

La televisión.

En éstos días, la elección de programas de televisión es increíble. El principal argumento de ventas de las compañías de cable y televisión por satélite se basa en el número de canales que te proporcionan, no tanto por la calidad de los mismos. Transmiten las 24 horas, y con tantas opciones no es extraño que nos dejemos atrapar hora tras hora por su brillo fulgurante. Antes, de todo el tiempo libre del que disponíamos sólo una pequeña parte era para la televisión y, el resto era para hacer actividades al aire libre. En mi casa estamos en el proceso de descontaminación televisiva; nos ponemos de acuerdo para ver sólo los programas que nos interesan y no encenderla sólo para que su ruido nos haga compañía. El resultado, nuestras conversaciones son más amenas y nuestro tiempo libre se aprovecha con mejores pasatiempos.

Por supuesto que no podemos escapar del cambio, ni detener el avance tecnológico. Muchas mejoras son realmente beneficiosas.... no me malinterpreten, me encanta mi cámara digital y mi iPod, así como de disponer de datos de forma inmediata. Sin embargo, no es nostalgia lo que me hace pensar que las cosas eran mejores, simplemente al probar lo nuevo, no me resulta tan bueno como solía ser.
¿Crees tu que las cosas eran mejores antes de que las hicieran “mejores”? ¿O piensas que realmente todo mejora con el tiempo?

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