miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Cómo es que el ventilador nos quita el calor?

Para su información, son las 11 de la noche y estamos a 38 grados centígrados. Los ventiladores de la casa no descansan ni de noche ni de día, y lo que es peor, no hay no una brisa leve que nos refresque. El sudor corre a ríos y se queda adherido a la piel, formando una molesta película de aire húmedo que dificulta la labor de las glándulas sudoríparas.

Pero les voy a contar antes sobre los los abanicos... ¿Qué haríamos sin esos magníficos inventos?

El abanico se originó en China. Su funcionamiento es muy sencillo, sólo basta agitar armónicamente el brazo que lo sustenta con más o menos intensidad; sin embargo su fabricación es delicada ya que se le incorporan ribetes artísticos y materiales de calidad. Irónicamente, los que ahora vienen de china duran menos que lo que pelas una mandarina.

Al abanicarnos, o ventilarnos, creamos una corriente área que remueve y retira el aire humedecido que envuelve la epidermis. Esto facilita la evaporación del sudor y, por tanto, hace que sintamos un agradable efecto refrigerante.

Y por supuesto, es lo que le da dinero a manos llenas a la compañía eléctrica en el verano.