miércoles, 17 de agosto de 2011

Cómo manejar el estrés cuando estás realmente presionado

Sonríe, pero no muestres los dientes.

Hay personas, como yo, a quienes nos gustan trabajar bajo presión… hay quienes sufren de un colapso cuando las cosas apremian y el jefe exige resultados para ayer… esto es lo que tienes que hacer para sortear la inminencia.

Averigua para cuando lo necesitan en realidad

Aunque te parezca difícil de creer, es posible que tu jefe no requiera el reporte para cuando te lo pidió. Tal vez su superior también le dio a él un "plazo falso". "Muchas fechas límite son inventos que se filtran desde los niveles más altos". En vez de caer en estado de emergencia, te sientes con tu superior y discutas calmada y racionalmente de qué se trata todo el alboroto, poniéndose de acuerdo para realizar el trabajo juntos. Muchas veces puedes obtener más tiempo aun antes de empezar el trabajo.

Ordena tu escritorio

No tienes que redecorar, pero hay ciertos detalles que debes considerar para disminuir el estrés y aumentar tu nivel de concentración. Elimina las distracciones…. para concentrarte en tus asuntos debes de rodearte únicamente de las cosas que te sean indispensables. Toma unos minutos para guardar los otros asuntos en los que has estado trabajando. Y esto incluye las tonterías que has ido recolectando para "adornar el escritorio" e imprimirle "tu sello personal". Juguetes, pósters con mensajes graciosos y tu colección de correos electrónicos con los chistes de Ninel Conde.
Elimina el color rojo… cuando te encuentras en una situación estresante, lo último que necesitas son objetos rojos a tu alrededor. Este color crea la sensación de movimiento y actividad. Llévate a casa las fotos de tus vacaciones…. algunos objetos personales y fotografías te harán sentirte apoyado. Demasiados recordatorios del verano pasado únicamente lograrán distraer tu atención.

Horarios, horarios, horarios

Conviértete en uh gran administrador del tiempo. Haz una lista de las cosas que tienes que hacer para terminar el proyecto, divide las tareas muy grandes en unas más pequeñas. Acomódalas por prioridades; si te es posible, delega responsabilidades e imponte un horario para las demás cosas que debes hacer.

Conócete... si las labores matutinas se te dificultan, no planees las actividades más difíciles para las 9 AM y sé realista sobre tu poder de concentración. Rígete por tiempos en función de tu nivel de energía.

Respeta el horario... considéralo sacrosanto. Haz hasta lo imposible para evitar distracciones en ese tiempo. Una vez que termine el periodo especificado, puedes volver a conectar el teléfono, abrir la puerta de la oficina y concentrarte en el resto del mundo.

Domina tu necesidad de dejar todo "para después".

Sé disciplinado en cuanto a los horarios y fechas límite que has establecido para cumplir con tus labores, apegándote a ellas sin permitir que otros factores te distraigan. Cuando comienzas a dejar una labor activa "para después de comer", "para cuando esté más concentrado", o con el típico "para mañana", estás echando por la borda todo un plan de actividades que requieren de compromiso y puntualidad para salir adelante. Empieza tus días con el recordatorio de lo que tienes que hacer sin demora, y repasa al mediodía tu avance en cada tarea. Deja la hora de salida para felicitarte por haber terminado todo lo que te planteaste de acuerdo con tu ruta crítica.

Toma un descanso

No todo es trabajar sin medida. La mejor manera de acabar con tu energía mental y física es negarte un descanso. De hecho, necesitas varios durante el día. Somos animales que nos hemos disciplinado para convertirnos en seres humanos. Nos hemos metido en estas oficinas, estas ropas, le hemos impuesto estas cosas a nuestro cerebro y nuestros cuerpos están pidiendo ayuda. En un buen día y tratándose de una actividad interesante, podrás concentrarte durante 45 minutos sin descanso.

Hazlo "bien", no "perfecto"

Nunca lograrás entregar un trabajo urgente a tiempo si crees que el producto tiene que ser perfecto. De todos modos, no existe la perfección. Confórmate con hacer el trabajo bien y vete a casa. Ya habrá tareas menos importantes en las que puedas esmerarte al máximo.


Una encuesta en el Reino Unido reveló que una llamada desde la oficina sería incluso más estresante que chocar el automóvil 

Todos sabemos cuán pesado pueden resultar que los jefes llamen cuando estamos en plenas vacaciones o simplemente en nuestros tiempos libres, sin embargo, aunque parezca increíble, esas llamadas serían más estresantes que algunas de las actividades más peligrosas del planeta.
Una encuesta realizada en el Reino Unido reveló que una llamada de trabajo fuera del horario laboral produciría más estrés que algunas situaciones como saltar desde un puente, discutir con la pareja o tener un accidente de auto.

Según el Daily Mail, para realizar la investigación se convocó a un grupo de personas que fue sometido a diversos escenarios simulados para medir los niveles de estrés que producía una sola llamada telefónica o un mensaje de texto de algún compañero de trabajo.

Los resultados fueron analizados por el neuropsicólogo David Lewis, quien concluyó que a los individuos les tomaba más de cuatro horas en promedio para volver a relajarse; mientras que dos tercios de los encuestados revelaron que no podía descansar por 12 horas.

El análisis también reveló que algunas de las razones más frecuentes de los empleadores para llamar eran: preguntar dónde habían guardado los documentos, consultar sobre el estado de un proyecto e incluso para saber cómo prender una computadora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada