miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Cómo ganar las peleas de la oficina?

Si trabajas en una oficina seguramente sabrás que no hay día en que no surja un conflicto entre compañeros; y claro, siempre hay alguien que se sale con la suya. Para que ese alguien seas tú hay que recurrir a una serie de herramientas sociales con las cuales saldrás victorioso.

Consigue apoyo

Si cuentas con el apoyo del jefe, será casi imposible que no ganes una discusión. Ahora que si quieres evitar un conflicto largo y tedioso, puedes empezar diciendo: “Así lo dijo el jefe”, “El jefe quiere que se haga de este modo”… etc. Si el problema no es tan grande como para meter al jefe en ese asunto, puedes utilizar a una persona que esté al mismo nivel que tu adversario.

Elije el momento adecuado

La mayoría de las discusiones, de darles tiempo y espacio, se resolverán por si mismas. Si vas a pelearte, procura que sea al final de un día laboral, cuando todos tengan ya que irse y puedan pensar durante el resto del día en el problema. De tal modo, a la mañana siguiente y con la cabeza fría, es más probable que se de ese asunto por terminado. De hacer una bronca a medio día probablemente la pelea se alargue hasta el fin de la jornada.

Pelea en su campo

Entra en la oficina de tu oponente y exponle tu problema con él. Este sencillo acto de invasión mantendrá a adversario a la expectativa. No cierres la puerta porque se puede interpretar es agresión como algo personal y tampoco discutas por correo electrónico. Las palabras se las lleva el viento y el correo puede ser usado como evidencia contra ti.

El que pega primero, pega dos veces.

El problema que exista no se resolverá hasta que lo enfrenten. Se tu el que pregunte sobre lo que ocurre, sin acusar de nada. Si lo atrapas fuera de guarda se pondrá a la defensiva y no a la ofensiva, por lo que el problema se resolverá rápido y a tu favor.

Acábalo inteligentemente

Esto me lo enseñó mi hijo mayor, cada vez que lo regañaba, él se quedaba impasible y a la escucha. En caso de que seas tú al que están acribillando con preguntas, acusaciones y gritos, permanece tranquilo, escucha todo lo que tengan que decirte y actúa con total calma y decisión. Concéntrate en lo que se debe hacer para resolver el conflicto y no en los errores que lo provocaron.

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