Manual de supervivencia laboral.
Para sobrevivir en el difícil ambiente laboral de hoy, hay que saber qué terreno se pisa.
- Asista a toda reunión en que se sirva algo de comer. Si además cierra algún trato provechoso, ya es ganancia.
- En el correo electrónico, escribirlo todo en mayúsculas equivale a gritar. Es un recurso para llamar la atención, pero quien lea el mensaje no sabrá exactamente qué se ha querido recalcar.
- Quienes se niegan a intervenir en el politiqueo de la oficina pueden quedar a merced de quienes sí participan. Si usted se mantiene al margen, le conviene al menos conocer las reglas del juego.
- Las reuniones siempre duran 50 por ciento más de lo previsto. Téngalo presente al planear sus actividades.
- En ciertos memorandos, lo único que importa es a quién se le ha enviado copia.
- Nunca faltará quien lo critique por tomar una acción
- Nunca ponga una rosquilla glaseada en la almohadilla del ratón de la computadora.
- La falta de sentido de urgencia lleva tarde o temprano a la falta de empleo, también por dejar de tomarla. Haga lo que crea correcto.
- Los rumores siempre son más rápidos que las comunicaciones normales, y a menudo bastante exactos.
- Deje de esperar que le caiga más tiempo del cielo y ocúpese en emplear el que ya tiene.
- La proverbial incompetencia del lunes por la mañana es una realidad. Los científicos creen que se debe a lo que comemos y bebemos el fin de semana. Pero no cambie sus hábitos alimentarios; mejor, fíjese objetivos razonables para el lunes.
- En general, los procedimientos "normales" para hacer las cosas están lejos de serlo; hay que aprender los procedimientos que realmente sean eficaces.
- Tratar a las personas como si fueran cifras hará bajar las cifras de la compañía.
- No envíe por correo electrónico nada que no quiera que aparezca en su expediente.
- Si en una reunión no están presentes las personas indicadas, habrá más de una reunión.
- Delegar implica dejar de hacer parte del trabajo. No confunda delegar con duplicar.
- Tenga cuidado con el mensaje de saludo de su contestadora. Si todos los recados que le dejan empiezan diciéndole que se le oye cansado o enfermo, grabe otro con un tono de voz más jovial.
- Si tiene usted que recurrir mucho a la frase "en otras palabras", es que no ha dicho las palabras correctas.
- Ládrele a la luna, no a su jefe.
- En el trabajo, la carrera no siempre la ganan los rápidos; en la vida hay cosas más importantes que ser veloz.
- Nunca proponga medidas que no desee que se tomen.
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