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Es más barato comprar un iPod usado, que reparar un PSP



El año pasado, como premio por las buenas calificaciones de la escuela, a uno de mis hijos le regalamos un PSP en Navidad, independientemente de lo que Santa trajera. El gusto del aparato duró medio año, ya que, a mi angelito se le ocurrió actualizar el software del aparato sin que estuviera conectado el eliminador y… se apagó… y se jodio. Si, ya no funcionó más. 

Fue hasta ésta Navidad que, en retribución a su buen comportamiento, decidimos pagar la reparación del dichoso aparato. Tomando en cuenta que está casi nuevo, que tiene varios juegos guardados desde aquel fatídico día, y que el niño lo quiere de regreso para poder jugar con sus amigos. Entonces, me dediqué a buscar quien hiciera la reparación… porque he de decirles que en donde vivo no hay cerca, ni a un par de cientos de kilómetros, un centro de reparación de Sony.

Preguntando y preguntando encontré todo un mercado negro de refacciones, de juegos piratas y de personajes curiosos que al mismo tiempo que ofrecían sus conocimientos para reparar la consola portátil, ofrecían ponerle un chip con el que se podían instalar juegos sin pagar por los mismos. Todos hacían presupuestos increíblemente caros, y las refacciones provenían exclusivamente de los deshuesaderos de psp o de mercadoenlinea punto com. Y había que pagar por adelantado, sin garantía de que el aparato funcionara y… en caso de que la pieza que se pidiera por Internet no funcionara, había que pedir otra, pagando los costos de envío de cada una, lo que me parecía muy sospechosa ya que de ese modo se podían hacer de piezas que a mi no me servirían de nada y no sabría si en verdad estaban defectuosas.
En vista de la poca esperanza y el mucho dinero que cuesta reparar el PSP,  decidí hacer el viacrucis de consultar los clasificados del periódico, de preguntar con amigos y conocidos a ver si alguno me vendía un aparato a buen precio y, por último, acudir a las casas de empeño, muy recurridas en época navideña. Y nada… ninguno, por ninguna parte. Bueno, en las casas de empeño había unidades sin baterías, o con pantallas quebradas o algún detallito por aquí y por allá que me hacían tomar la decisión de no adquirirlo. Si… si encontré uno que otro en buen estado, pero con precios de nuevo, lo cual me llevaba de nuevo a ninguna parte. 

Fue entonces que lo vi, en una esquina, como olvidado, colocado debajo de una cámara digital de modo que no se viera si no ponía atención. Un iPod nano, mismo que ilustra la parte superior de lo que lees. Pregunté por el precio, el cual me pareció bastante justo, probé el aparato… todo funcionaba, jugué con él por una hora para saber qué tanto rendía la batería y… al parecer, todo funcionaba de maravilla. Total, no era lo que mi hijo esperaba de regalo, pero de seguro encontraría la manera de convencerlo de que era algo especial.

Y tenía razón, en cuanto lo vio, por supuesto que no saltó de alegría, pero le mostré la magnifica cámara de video que posee, y que además puede hacer notas de voz para que fuera de su total agrado. Y sucede que ahora se la pasa horas grabando su mundo, haciendo un video diario y cortometrajes. Según él, es lo mejor que le pudimos dar, ya que tenía tiempo de querer subir material a Youtube y hacer su propio blog. 
En fin, que el dichoso aparato ha servido para que investigue técnicas de cine, dicción y fotografía. Lo cual es mucho mejor que la forma cuasi zombie que había adoptado al jugar videojuegos con el PSP. Y si, lo se, se que el PSP tiene la misma capacidad de creación, pero la verdad es que está diseñado para entretener y no para crear contenidos.

Esta vez le doy el punto a los de Apple…