¡Arriba el telón!
Cuando la reina Beatriz de Holanda y el príncipe Claus vinieron a vivir a La Haya, hubo una recepción en el edificio del Congreso, y nuestro grupo de teatro de aficionados fue elegido para ofrecer una función. A mí me tocó interpretar uno de los papeles principales, y al final mi hija me obsequió un hermoso ramo de flores con una tarjeta que decía: "¡Maravillosa actuación, casi profesional!"
Poco después, al tratar de abrirme paso entre la multitud, sostuve en alto las flores. En eso, la Reina y su séquito pasaron a menos de un metro de donde yo estaba, y un espectador entusiasta exclamó:
—¡Su Majestad, aquí hay alguien con flores para usted!
La Reina me sonrió y extendió la mano, así que no, tuve más remedio que entregarle el ramo... que aún llevaba prendida la tarjeta.
—H.K

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