lunes, 23 de enero de 2012

Haz de tu jefe tu aliado

Como todos, cada jefe tiene sus aciertos y sus errores. Descubre cómo aprovecharlos

Visita cualquier bar o restaurante, en cualquier ciudad y a cualquier hora, e invariablemente escucharás al menos a un hombre hablando sobre su injusto jefe. En realidad, en muchas de estas ocasiones algunos hombres exageran y juegan un papel de víctimas, preguntándose por qué no logran el rápido desarrollo que siempre han deseado. Aunque en muchos otros casos, algunos jefes realmente se merecen cada crítica orientada a ellos. Sin embargo, manejar las carreras de los demás representa una gran responsabilidad. Todo jefe persigue objetivos semejantes, que principalmente giran en torno al desarrollo de su compañía. Y a pesar de que algunos buscan en sus empleados un medio para obtener el mayor provecho posible invirtiendo en ellos lo mínimo, en general les interesa más saber si tus objetivos profesionales son compatibles con los suyos, y en consecuencia, con los de la empresa.

Por lo tanto, para asegurar este bienestar de su propio empleo y el de su compañía, muchos de ellos utilizan algunas actitudes y estrategias llevándolas a cabo de la mejor forma. Esto no significa que debas vencerlo en su propio juego, solamente tienes que aprender las implícitas reglas de la política en la oficina.
La mayoría de nosotros, tarde o temprano hacemos lo que nuestros jefes nos indican teniendo un mayor o menor grado de entusiasmo y cuidado. De otra forma, mucho de nuestro trabajo nunca sería realizado.
El objetivo de cada uno de nosotros es hacer el trabajo lo mejor posible, con la mejor disposición, y de ser factible, llevando una buena relación con nuestro jefe.

¿Pero qué tantos beneficios puedes obtener al llevar una buena relación con tu superior?

Saber tratar correctamente a tu jefe no solamente es necesario para sobrevivir en tu trabajo, sino también es un elemento muy importante para conseguir un buen ambiente en él, un desarrollo profesional más rápido y sobre todo, un aumento en la eficacia y satisfacción de todo el equipo de trabajo, entre otras cosas.

Cuando buscamos una buena relación con nuestro jefe, lo fundamental es tener en claro qué es lo que él espera de nosotros, y qué es lo que nosotros queremos de él. Al igual que tu jefe te califica en términos de desempeño y funcionalidad para su empresa, así como por los beneficios que puede obtener de ti, tú debes verlo a él de la misma forma. Si lo tratas adecuadamente, es factible que obtengas con mayor facilidad lo que desees a futuro, como lo puede ser un aumento de sueldo o un mejor puesto. Un jefe razonable (aquel que se encuentra en el punto intermedio entre el jefe perfecto y el tirano), te escuchará de vez en cuando, pero siempre reconocerá tus logros y tu buena actitud.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, no se trata de decir siempre lo que a tu jefe le gustaría oír, o apoyar todas sus decisiones con el fin de no meterse en problemas, ya que a la larga ésta es una estrategia que no siempre funciona.

En realidad, es mucho más simple que esto, se trata de hacer de tu jefe, tu mejor aliado. Así como tu jefe puede sacar provecho de ti, tú puedes obtener varios beneficios de él:

Pasarás mas tiempo con tu familia y amigos

Contradecir cada decisión de tu jefe, toma tiempo. ¿Tienes todo ese tiempo que perder? No. En especial cuando inevitablemente tendrás que hacer lo que él dice. Cualquier jefe que quiera mantener su autoridad, hará lo necesario para que termines haciendo lo que quiere. Además, anticipando tu trabajo podrás contar con más tiempo en caso de que surja algún, imprevisto, por lo tanto tendrás menos carga de trabajo cuando esto ocurra. Teniendo listos los pendientes para mañana, también tendrás una buena justificación para dejarla oficina temprano para pasar más tiempo con tu familia, y tu jefe no tendrá pretexto para que trabajes horas extra.

Reducirás tu nivel de estrés

Seamos sinceros, ¿quién quiere añadir más estrés a su día? Esto es justamente lo que pasa cuando te opones a las decisiones de tu jefe o tratas de hacer el trabajo de otra forma. El secreto está en dejar tu ego por un momento, estarás más tranquilo al final del día. Si piensas que tus ideas son tan buenas como para ser seriamente tomadas en cuenta por tu jefe, no te precipites, intenta introducir poco a poco tus puntos de vista, de otro modo, a la larga acumularás más estrés hasta el punto en el que explotes. Entonces será demasiado tarde para recapacitar.

Recuerda que las ideas espontáneas no siempre serán tan efectivas como parecen; antes de defenderlas, primero reflexiona sobre sus posibles ventajas y consecuencias.

Tendrás mayor credibilidad

Considera el caso de quien comúnmente se opone o critica cada movimiento que hace el jefe, todos alguna vez hemos conocido a alguien así. Según los psicólogos, estas personas por lo general pierden credibilidad aun en los casos donde tienen la razón, y en muchas ocasiones sus superiores tienden a ignorarlos. Esto se debe a que lejos de reflejar una posición neutra u optimista, tienen el prejuicio de una tendencia cerrada.
Si te ofreces a hacer lo que tu jefe necesite, hasta donde sea humanamente posible para ti, cuando llegue el momento en que no puedas cumplir un deber, habrá más probabilidades de que tu jefe lo comprenda. Otro beneficio aún más importante es la credibilidad a largo plazo. Así, cuando no estés de acuerdo con tu jefe, podrás decírselo con una conciencia más tranquila y habrá más probabilidades de que tome tus puntos en cuenta. Incluso con el jefe menos convaleciente, tendrás más oportunidad que aquel que siempre lo contradice.

Al tener mayor credibilidad, también aumentará la posibilidad de que se acepten tus ideales profesionales.

La ayuda será recíproca

Existen muchos casos de personas que continuamente se quejan de invertir mayor tiempo y esfuerzo, así como haber aportado importantes logros en su trabajo sin recibir algo a cambio por parte de su empresa. Sin embargo, se equivocan. En la mayoría de los casos esto siempre tiene una recompensa que no necesariamente tiene que ser monetaria. Cada aportación que hacemos a nuestro trabajo, aunque fracase, representa más experiencia propia que en muchos casos es tomada (inconscientemente) en cuenta por nuestros superiores. Al tener más logros, aunque todavía no hayas sido recompensado, aumentarás tu currículum y serás más valioso tanto para tu compañía como para otras.

Lograrás un ascenso más rápido

Siempre busca al jefe más brillante y competente que puedas encontrar. Si repasas las biografías de gente exitosa, te sorprenderás al descubrir cuántos subieron por la escalera del éxito detrás de otra persona. Si tu jefe va escalando posiciones dentro de la empresa, es probable que tú también lo hagas.

Cualquiera que sea el concepto que tengas de tu jefe, recuerda que él está en ese puesto por sus virtudes que son valoradas por el medio en el que se desempeña. La clave, por imposible que parezca, está en encontrar cosas en común con tu jefe, utilizando el arte del mimetismo, es decir, adoptar sus virtudes y valores para poder usarlos en tu provecho. Muchos que ahora son directivos de grandes compañías confiesan que uno de sus secretos fue el haber adoptado todas esas ventajas de sus antiguos jefes, así como aprender de sus errores. El verdadero aprendizaje profesional está en tu propio jefe, es el principal medio para abrirte camino al éxito.

Serás codiciado por otras empresas

En un mundo donde existen muy pocas personas capaces, las empresas más importantes saben dónde localizarlas. La capacidad de mostrar tu talento en el trabajo depende en gran parte de la relación que tengas con tu jefe y equipo de trabajo. De alguna forma u otra, otras empresas (sobre todo las que compiten con la tuya) se enteran de qué tan bueno o malo es tu trabajo para tu compañía, y cómo sería para la suya.

Esto no necesariamente representa una oportunidad de crecer profesionalmente en una empresa diferente, sino que aun en tu misma compañía puedes tener la ventaja de ser reconocido en tu propio medio.

Este último beneficio es quizá el más valioso para muchos. Dile a tu jefe que puedes ampliar tu campo de trabajo encargándote de más funciones de las que llevas ahora; una vez que sea aceptada tu petición, hazlo. 

Detecta aquellas fallas que tenga tu empresa, busca nuevos clientes y propón soluciones que contribuyan a mejorar o ampliar su servicio. Si tu jefe te encomienda una función nueva, no solamente tendrás mayores oportunidades de desarrollo, sino que probablemente también de ingresos extra.

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