jueves, 5 de enero de 2012

¿Pueden existir los robots alienígenos?

Pero que tema tan loco, casi como darle crédito de que los Transformers podrían aparecerse por aquí cualquier día de éstos… sin embargo, la existencia de una raza de robots alienígenos sensibles podría ser no solo posible, sino inevitable. De hecho, y en base a las especulaciones planteadas por Drake en su ya muy conocida ecuación, podríamos estar viviendo en un “universo pos biológico” en este momento, donde seres inteligentes extraterrestres en algún lugar hayan intercambiado sus cerebros inorgánicos por artificiales. Se ha postulado también que la ecuación podría ser excesivamente simplista y que está incompleta. Un equipo de astro biólogos ha sugerido incluir aspectos energéticos, así como la inclusión de planetas helados como nuevas variables de la ecuación

El factor determinante es el deseo pragmático de mejorar la capacidad mental. Dada la edad del Universo, es posible que ya existan seres que hayan llegado a un punto de su evolución donde, tras haber agotado el potencial de sus cerebros biológicos, han tomado el siguiente paso, optando por un cerebro robótico equipado con inteligencia artificial.

Este intercambio de cerebros no puede ser tan lejano para los seres humanos, como se podría pensar. En tan solo unas décadas, la revolución que provocó la era digital ha producido supercomputadoras capaces de realizar cuatrillones de cálculos por segundo; superando con creces la velocidad del cerebro humano. Según investigaciones de Hans Moravec, experto en inteligencia artificial en la Universidad Carnegie Melon, la tasa de velocidad de nuestros cerebros se estima en unos 100 millardos por segundo.

Algunos científicos especulan que en unas pocas décadas más, ocurrirá un evento llamado “la singularidad tecnológica”, en donde máquinas equipadas con cerebros artificiales tomarán conciencia de si mismas, volviéndose sensibles y superando la inteligencia humana.

La singularidad tecnológica es un acontecimiento futuro en el que se predice que el progreso tecnológico y el cambio social se acelerarán debido al desarrollo de inteligencia sobrehumana, cambiando nuestro ambiente de manera tal, que cualquier ser humano anterior a la Singularidad sería incapaz de comprender o predecir. Dicho acontecimiento se ha nombrado así por analogía con la singularidad espaciotemporal observada en los agujeros negros, donde existe un punto en el que las reglas de la física dejan de ser válidas, y donde la convergencia hacia valores infinitos hace imposible el definir una función.

Civilizaciones a años luz de distancia podrían haber experimentado la singularidad hace miles, incluso hace millones de años. Ahora bien, eso podría explicar en parte el porque no los hemos podido localizar con ellos. Podría ser que no estén interesados en nosotros en lo absoluto. El abismo entre su mente y la nuestra podría ser tan grande que la comunicación es imposible, o nos podrían considerar demasiado primitivos como para justificar su atención hacia nosotros.

Los defensores de la singularidad son conscientes de las amenazas que esta implica y consideran los siguientes riesgos existenciales:
  • Inteligencia artificial mal programada, como en Battlestar Galactica.
  • Mal uso de la nanotecnología, como en Yo, Robot… por cierto, muy mala película pero excelente libro.
  • Mala utilización de la biotecnología. Como en todas las películas de zombies, sólo nos falta un zombie robot (mejor no doy ideas)
  • Uso generalizado de las prótesis (convirtiéndose en un robot), como en el Hombre del Bicentenario en el caso de los humanos, no desde el punto de vista de Andrew.
  • Tecnologías autónomas que se escapan de las manos (maquinas que se auto construyen a si mismas) Como en Terminator.
De aquí que sacan la conclusión que es necesario tomar el control de la evolución humana y avanzar hacia una transhumanidad. Proponen la sustitución de una especie humana obsoleta por otra especie “superior” con poderes ilimitados y que por medio de las tecnologías emergentes o convergentes (NBIC) se puede alcanzar la posthumanidad.