martes, 28 de febrero de 2012

¿Qué significa el Unicornio en Blade Runner?

Creo que al menos hay cinco versiones de Blade Runner. Si, yo fui al cine a ver la original con la voz en OFF. En esa no estaba muy claro el concetpto del Unicornio,; sin embargo, ya en las versiones más recientes dice mucho más sobre Decker de lo que nos imaginábamos.

Según Fancher y Peoples, los guionistas de Blade Runner, la idea del unicornio fue desarrollada por completo por Ridley Scott.  En el Director´s Cut, el unicornio aparece dos veces en el transcurso de la película. La primera se corresponde con el sueño de Deckard y la segunda, al final, cuando Rachael roza la figura de origami con el pie al ir hacia el ascensor.

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El unicornio era un animal mitológico que no podía ser mantenido en cautividad ya que moría. Un significado podría vincularse al hecho de la libertad. Los replicantes buscan alargar su vida, romper las cadenas de su programa interno que les esclaviza y somete al látigo de los hombres.

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El sueño de Deckard nos aporta la posibilidad de que él sea un replicante. Gaff crea la figura del unicornio porque él, como policía, podría haber investigado los expedientes de los sueños de los replicantes. Gaff conoce los implantes de Deckard, por eso sabe que sueña con el unicornio y se lo demuestra al crear la figura de origami.

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De ahí que, al ver la figura, Deckard fija la vista en el infinito y asiente con la cabeza, ya que en ese preciso momento se da cuenta de que él es también un replicante.

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Gaff, al llevar la figura hasta el piso de Deckard, donde duerme indefensa Rachael, hace ver a Deckard que perdona la vida de ésta. Gaff desconoce el hecho de que Rachael no tiene fecha de terminación y así se lo muestra a Deckard.

Por otro lado, Gaff quiere que Deckard se marche de la unidad Blade Runner, ya que su presencia podría retrasar su añorado ascenso. Perdonando la vida de Rachael, Gaff consigue dar un aliciente a Deckard para que abandone la ciudad.

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El unicornio, animal fabuloso, símbolo de virginidad y de religión, que los autores romanos y griegos citan como originario de la India, y que, según la leyenda y las tradiciones, tenía forma de caballo y un sólo cuerno, largo y puntiagudo en la frente, el cuerpo blanco, la cabeza roja, los ojos azules y se distinguía por su fuerza, agilidad y fiereza.

Plinio es uno de los primeros que hablaron del unicornio, monoceronte, y lo describre como "fiera con cuerpo de caballo, cabeza de ciervo, patas de elefante y cola de jabalí, con un cuerno de dos codos de longitud y que mugía espantablemente".

La descripción de Ctesias le pinta con un asno salvaje blanco, y de extraordinaria ligereza, que ostentaba en su frente un cuerno de 1,5 codos de longitud, con el que los indios fabricaban vasos que tenían la virtud de preservar de todo envenenamiento al que en ellos bebía. Ctesias escribió de él hacia el año 400 a.C., cuando ocupaba el cargo de médico en la corte de Artajerjes Mnernón.

Aristóteles, en dos lugares de sus obras, había también de dos clases de animales que tenían un solo cuerno: el órix, especie de antílope, y el llamado asno de la India. Algunos viajeros afirmaban haberlo visto, pero nadie pudo dar pruebas concretas de su existencia.

Por todo ello, entre los animales fabulosos ninguno a preocupado tanto a los eruditos como el unicornio: su existencia fue seriamente discutida durante largo tiempo, y hoy está fuera de toda duda que en el caso del unicornio, como en el de los demás animales fantásticos, la fábula tuvo una realidad por fundamento. Gracias a los adelantos de las Ciencias Naturales a desaparecido la creencia en los animales fabulosos y se ha desechado en absoluto la que se referiría a la existencia del unicornio.

El origen de las afirmaciones de los autores citados y de los viajeros que aseguraban la existencia del monstruo parecen fundarse, en parte en el rinoceronte, muy conocido de los antiguos y, en parte, en el narval, de cuyo colmillo los viajeros y navegantes pudieron mostrar algún ejemplar de sus correrías marítimas.

Desde el s. XIV la mayor parte de los cuernos de unicornio que se vendían en Europa eran traídos por navegantes, que los encontraban en las costas de los mares del Norte. Por mucho tiempo los propios marineros creyeron haber dado con la pista del misterioso animal; pero, como el unicornio de leyenda, al decir de los viajeros antiguos, vivía en las cálidas llanuras de la India y Etiopía, hubo que considerar a este de los mares árticos como un ser diferente. Así la ciencia demostró que el famoso monoceronte del norte era en realidad un cetáceo. El cuerno no era sino el diente del narval, mamífero marino de la familia de los delfines, que ofrece la particularidad de no tener mas que dos dientes, uno de los cuales queda atrofiado, mientras que el otro se prolonga 1 o 2 metros fuera de la boca, amanera de pico.

La concepción medieval de unicornio como de animal dotado de gran fuerza y fiereza, pudo ser debida, en gran parte, a que, en ciertos pasajes del Antiguo Testamento, la palabra hebrea R´em la tradujeron los Setenta por monókeros y a la Vulgata por unicornis o rhinoceros. Los escritores cristianos no tardaron en completar la leyenda comenzada por los sabios griegos y romanos. Son siempre interesantes especialmente los datos aportados por San Gregorio y San Isidro, que, entre otras cosas, dicen que el animal moría de tristeza si se le tenía en cautividad, que era muy feroz y peligroso en alto grado; que sentía marcada inclinación por las palomas, hasta el extremo que gustaba reposar al pie de los árboles en que anidaban aquellas aves.

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Su cuerno era un arma terrible, tan aguda y dura, que nada podía resistirlo. Según Plinio, el unicornio, cuando se aprestaba a luchar con el elefante, contra el que sentía una gran animadversión, aguzaba el cuerno en una piedra y bajando luego la cabeza acometía al paquidermo, clavándole el arma en el vientre e infiriéndole una herida mortal.

En la Edad Media, los reyes y príncipes, siempre temerosos de ser envenenados, se procuraban a precio de oro vasos de cuerno fabricados con el del unicornio, porque el vino bebido en estos vasos neutralizaba los efectos del veneno. Los mangos de los cuchillos fabricados con estos cuernos trasudaban un licor sutil si los manjares estaban envenenados y el cuerno se ennegrecía al contacto de cualquier sustancia tóxica. Hacia finales del s. XIV es cuando se generalizó su uso en el servicio de mesa, y si en Europa Occidental apenas pasó del siglo XVI, en Rusia y Polonia alcanzó hasta finales del siglo XVII.

Cervantes habla de polvos de unicornio empleados como antídoto, y en Francia, hasta 1789, figuraba en el ceremonial de la corte la prueba de los manjares, bebidas y utensilios de mesa con la ayuda del cuerno de unicornio.

Otra de las creencias supersticiosas de los antiguos referentes al unicornio, era que no podía ser cazado más que por una virgen, atribuyéndose rara habilidad para distinguir la pureza de la corrupción. El monstruo, que desafiaba a los más atrevidos cazadores, se rendía dócilmente a una casta doncella, sin que esta precisara otra arma que su propia inocencia. Pero el castigo que infringía a la mujer era terrible si había perdido la condición exigida para dominar al unicornio, pues éste, al que le era imposible engañar, la atravesaba con la aguzada asta de su cuerno. Esta maravillosa propiedad fue satirizada por Quevedo en su romance .

¿Qué no estaba hablando de Blade Runner?

2 comentarios:

  1. Me encanta :)


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  2. Yo sinceramente, creo que no le aguantaron a Scott que en la versión de cines fuera un replicante y que sencillamente sólo pudo establecerlo en la versión del 92. Decisión salomónica.

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