jueves, 24 de mayo de 2012

¿Lo que hoy te comes podría afectar a tus descendientes?

"Muchos platos, muchas enfermedades (Multa fercula, mul tos morbos)."

Proverbio latino

Papas fritasUn estudio reciente sugiere que las mismas vitaminas presentes en las espinacas que obran maravillasen los bíceps de Popeye podrían presentar efectos a mas largo plazo, como el color del pelo y la salud de futuras generaciones. El menú escogido podría marcar la diferencia mas de lo que imaginamos.

Un estudio llevado a cabo en 2006 por David Martin, oncólogo del Instituto de Investigación del Hospital de Niños de Oakland, California, investigó si la dieta de un ratón podio afectar a su descendencia. Se les suministraron alimentos ricos en minerales y vitaminas, como la B12, que fortalece el verdor de la hoja, a hembras preñadas poseedoras de un gen que volvía rubia la piel e incrementaba la posibilidad de desarrollar obesidad, diabetes y cáncer. En la nueva dieta, los animales produjeron retoños de pelo marrón menos vulnerables a la enfermedad. Incluso negando el suplemento a la tercera generación, los retoños conservaban la mejora en la salud y el color de la piel. El estudio de Martin no fue el único en notar este fenómeno generacional.

En 2002, investigadores suecos se sumergieron en documentos centenarios que demostraban cómo la dieta en la pubertad afectaba a la vulnerabilidad de los nietos frente a la diabetes. El estudio rastreó a 303 hombres, y los que hablan disfrutado de una abundante dieta eran cuatro veces más propensos a tener nietos muertos por diabetes. Aunque bastante poco exhaustivo, el estudio indicó que los genes son más vulnerables a los agentes externos de lo que tradicionalmente se habla supuesto.

Pero no sometas todavía a tu hijo adolescente a una dieta exclusiva a base de espinacas: los científicos advierten de que la influencia de la dieta en el componente genético del ser humano aún no se ha entendido por completo. No obstante, según Martin, ala implicación global en la salud humana es obvia: un agente externo puede ejercer un efecto muy duradero. Dada la duración de una generación humana, los efectos medioambientales a los que se somete una madre embarazada pueden dejarse notar durante un centenar de años».

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Hay un chiste italiano buenísimo acerca de un hombre pobre que va al templo todos los días a rezarle a un santo. Reza a la estatua: Querido Santo por favor, por favor, por favor déjame ganar la lotería. Al final, la estatua desesperada cobra vida, baja la mirada y le dice al hombre: Hijo mío, por favor, por favor, por favor compra un billete. Ahora entiendo el chiste y tengo 3 billetes.

Comer, rezar, amar.

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