jueves, 23 de agosto de 2012

Cómo localizar el regalo perfecto en un centro comercial

Tomar la decisión de comprar un obsequio que demuestre —de forma material—todo el cariño que sientes por tu novia u esposa es, sin pensarlo dos veces, un reto a toda costa. Más si tu compañera tiene todo lo que una mujer moderna y actual deba de tener. Pero basándonos en el objetivo de qué comprarle, con los pocos o muchos conocimientos que tienes tú acerca de sus gustos, he aquí un plan a seguir para localizar el regalo perfecto dentro de un centro comercial.

Dirígete al centro comercial más cercano a tu casa o trabajo; esto te hará sentir que estás en tus terrenos. Si llegas en automóvil, lo mejor es que lo dejes en el estacionamiento que se localiza exactamente a la mitad del complejo comercial, es decir, ni en un extremo ni en otro: a la mitad, ya que suele suceder que al final de la compra tu coche está totalmente del otro lado y después del ejercicio realizado, te sentirás agotado y con pocas ganas de caminar para buscarlo. Si puedes, coteja una marca que te ayude a localizarlo fácilmente.

Prepárate económicamente trayendo contigo el dinero suficiente en la cartera, tanto en papel-moneda como en dinero plástico. Recuerda que muchos de los descuentos y ofertas que puedes encontrar, se aplican pagando en efectivo y en otras, se cuenta con la facilidad de realizar la compra a través de pagos diferidos con tarjeta de crédito.

El primer paso al entrar al centro comercial, es ubicar el directorio general, donde se indiquen los locales que puedan ser de tu interés: accesorios, ropa casual, trajes de noche, objetos de arte, joyería, lencería —tu obsesión—; traza una ruta de búsqueda con la línea de salida localizada en el primer piso. Evita a toda costa los enseres menores, ya que lo único que vas a lograr es que te adjudiquen el récord mundial al mayor número de planchas, exprimidores, batidoras y tostadores regalados desde el pasado diciembre a la fecha.

Después de haber localizado el artículo deseado que realmente te convence, tanto a tu gusto como a tu presupuesto (regala afecto, no lo compres), toma un refrigerio y recorre la ruta más corta para hacer el menor tiempo posible, cómpralo y envuélvelo de la forma más original que se te ocurra: como en una caja de pizza, en una envoltura de goma de mascar, o dentro de un costal de café veracruzano; si quieres conservar el cariño de tu compañera, desecha la opción de envolverlo con la bolsa para mareos que obtuviste en tu último viaje de negocios —obviamente sin usar—. Te seguirá amando por más durante un buen tiempo (o hasta que se le presente algo mejor) y serás premiado con su mejor y más linda sonrisa.