miércoles, 28 de noviembre de 2012

Siempre que dejas mensajes de voz terminas diciendo estupideces ¿qué hacer al respecto?

Los expertos en etiqueta aseguran que nuestros mensajes son un reflejo de nosotros mismos. Así que, ahora que sabes lo que está en juego, he aquí tres sencillos consejos que te ayudarán: A) dilo dos veces. Deja tu nombre completo (no eres el único que se llama Pepe) y tu número telefónico al inicio de tu mensaje y, una vez más, al final, para que tengan tiempo de ir por pluma y papel. B) Hazlo rápido. Luego de tu nombre, explica el propósito de tu llamada clara y sucintamente, ya sea en llamadas personales (“¿cenamos el jueves?") o de negocios ("mañana te paso mi propuesta"). Nadie quiere escuchar mensajes de cinco minutos. C) Abre una ventana. Dale a tu escucha una hora específica para llamarte. Dile: "una buena hora para encontrarme es a las...", y no: "llámame antes de las...". He ahí un mensaje de voz perfecto.

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