miércoles, 10 de abril de 2013

El asteroide que se perdió Carl Sagan

Despertar una mañana y saber que un asteroide ha sido grabado con muchas cámaras al entrar a la atmósfera es el sueño de todo astrónomo (supongo yo).

Gracias a una ecléctica mezcla de video amateurs, información extraída de Google Earth y datos procedentes de sensores de detección de pruebas nucleares, los científicos han obtenido una imagen mucho más precisa del pequeño asteroide que explotó cerca de Cheliabinsk en febrero.

Lo más claro de todo es que, si bien la ciudad rusa no esquivó precisamente una bala, fue afortunada de que apenas la sufrió en sedal. La gente de Cheliabinsk tuvo mucha suerte. El meteoro ruso, de unos 18 metros de diámetro y que entró sin ser detectado a la atmósfera terrestre a unos 67 mil kilómetros por hora, se encontraba a casi 24 kilómetros de altitud cuando se desintegró. No hubo víctimas mortales y la mayoría de los mil 500 heridos fue a causa del vidrio de ventanas rotas cuando una onda de choque impactó la ciudad 88 segundos después.

Si hubiera explotado más cerca del suelo, habría sido peor

Se ha calculado que la energía liberada por la explosión de Cheliabinsk equivalía a aproximadamente 440 kilotones de TNT, es decir más o menos 30 veces la potencia de la bomba nuclear de Hiroshima.

Ese cálculo fue realizado con la ayuda de datos de una red de sensores acústicos instalados para monitorear el cumplimiento del tratado de prohibición de las pruebas de armas nucleares. Existen aproximadamente 45 de estos sensores a lo largo y lo ancho del planeta. la explosión fue detectada por más de 20 de los sensores, entre ellos uno ubicado en la Antártida, a casi 16 mil kilómetros de Cheliabinsk.

Investigadores canadienses han utilizado imágenes del recorrido este-oeste del meteoro arriba de Cheliabinsk para ayudar a calcular su trayectoria y órbita. Puesto que la explosión se dio a plena luz del día, Campbell-Brown indicó que le pidieron a un colega en Rusia que tomara fotográficas nocturnas de los mismos. Al sobreponer las imágenes de la ruta del meteoro con las imágenes nocturnas conteniendo estrellas, los investigadores deberán poder determinar la trayectoria con aún mayor precisión.

Sin embargo, por ahora tanto ellos como otros científicos, entre ellos un grupo de la Universidad de Antioquía, en Medellín, Colombia, han establecido que el meteoro procedía del interior del cinturón de asteroides, en una órbita habitual e inocua en torno al Sol, entre Marte y Júpiter. Orbitaba entonces alrededor del Sol cada 18 meses en una trayectoria sumamente excéntrica -más de dos veces y media la distancia Tierra-Sol en su punto más lejano- antes de estrellarse en la Tierra.

Jorge Zuluaga, miembro del equipo colombiano de investigadores, indicó que se inspiró por la labor llevada a cabo poco después del suceso por Stefan Geens, un bloguero de Estocolmo. Él usó varios videos para triangular la trayectoria. El video no presenta directamente la explosión, sino más bien las sombras de arbotantes, que se desplazaron como en un cuadrante solar conforme la bola de fuego atravesó el cielo.
Zuluaga considera que, con el tiempo, será posible reconstruir la órbita de la roca con tal precisión que los investigadores podrían ser capaces de detectarla retroactivamente, al analizar fotografías de telescopios tomadas la última vez que voló cerca de la Tierra. "Entonces podremos asignarle un nombre", agregó.

Los videos compartidos en línea contribuyeron a reforzar el interés por los proyectos de detección de asteroides. Lu indicó al respecto que su fundación había registrado un incremento en los donativos recibidos desde la explosión.

"Volvió las cosas más reales para la gente", explicó. "No hay nada como 100 videos en YouTube para lograr ese efecto".

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