domingo, 14 de abril de 2013

Ni tanto que queme al santo…

Durante muchos años quienes deberían saber lo que dicen me aseguraron que el hombre llegó a ser un ente superior porque tiene el pulgar opuesto a los demás dedos, lo cual le permitió coger herramientas, y usar un lápiz o la pluma para anotar sus ideas, si alguna tenía. Pero también la zarigüeya tiene el pulgar opuesto al resto de sus dedos. Esto se le nota particularmente en las patas traseras, aunque también tiene las delanteras claramente divididas en dedos y pulgar. Pero, ¿acaso la zarigüeya ha aprendido jamás a empuñar el martillo o a usar la pluma? Ni siquiera ha aprendido a valerse bien de sus insólitas extremidades al cumplir las más sencillas funciones animales. No es capaz siquiera de trepar bien, si no es ayudándose con la cola.

Así que cuando alguien comienza a pontificar acerca de las cosas sorprendentes que ha llegado a hacer el hombre por el hecho de tener el pulgar opuesto a los demás dedos, yo le pregunto: "¿Qué me dice usted de la zarigüeya?" Con esto la conversación cambia de rumbo para ocuparse del cerebro, que es por donde realmente debe encauzarse.

— Hal Borland, en Hill Country Hornet

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