sábado, 27 de julio de 2013

¿Qué tan cierto es que la carne de cerdo es mala?

Su mala fama derivó de las pésimas condiciones de los rastros de hace varios años y el riesgo de contraer cisticerco. Pero ahora las cosas han cambiado. La carne de cerdo es la más consumida en el mundo y su consumo ha crecido 327% en los últimos 40 años, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés). Según la FAO, en México se produce ganado porcino sano, "y por ende, carne magra e inocua de alta calidad, pues cuenta con sistemas tecnificados de producción equiparables a los de la Comunidad Económica Europea y Estados Unidos". Por otro lado, de acuerdo con la Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación), no existe la cisticercosis en la industria porcícola mexicana.

jueves, 25 de julio de 2013

¿Qué cantidad de gérmenes hay en el sanitario?

Una encuesta recientemente realizada asegura que millones de estadounidenses se enferman por bacterias que tenían en las manos y 80 mil de ellos mueren. Eso deberías tomarlo en cuenta la próxima vez que entres a baños públicos. A continuación te decimos dónde se esconden las peores bacterias de letrina.

TAZA DEL RETRETE

1,180 bacterias por 100 centímetros cuadrados Baja la tapa antes de jalar la cadena para evitar un rociado de partículas fecales. Evita el escusado más alejado de la puerta, dice Phillip Tierno, autor de The Secret Life of Germs. El asiento más cercano a la entrada es el más limpio.

MANIJA PARA JALAR LA CADENA

510 bacterias por 100 centímetros cuadrados El número de veces que una persona cualquiera le jala al escusado en un año: 3,250.

MANIJA PARA EL PAPEL DE SECADO

2,200 bacterias por 100 centímetros cuadrados Jala la manija para obtener el papel con que te secas las manos antes de lavarte las manos. Luego agárralo una vez que hayas terminado. Y olvídate de la secadora de manos; está todavía más sucia. ¿No hay toallas para secarte? Entonces usa tus propios pantalones.

PALANCA DEL MINGITORIO

1,600 bacterias por 100 centímetros cuadrados Lávate, incluso si no orinaste sobre tus manos. Sólo piensa de dónde vienen estos gérmenes: de su miembro a su mano a la manija. Apunta de tal manera que evites salpicones llenos de bacterias. Y nunca dejes tu portafolios en el suelo. Los hombres suelen salpicar y gotear. Aunque seguro, esto ya lo sabías.

PERILLA DE LA PUERTA DEL BAÑO

1,200 bacterias por 100 centímetros cuadrados Procura tomar siempre una toalla extra para esta tocar esta manija.

SUELO

5,600 bacterias por 100 centímetros cuadrados Lee más arriba. Cuida tu bastilla. Si es posible, súbela hasta los tobillos.

Los medios nos cambian

La tele nos engorda, la grabadora no refleja fielmente nuestra voz, y el del espejo no soy yo... ¿Por qué?
La televisión. La televisión tiene fama de mentirosa. Los famosos se quejan de que la tele engorda, pero lo cierto es que no es la tele, sino las cámaras, o más bien, la iluminación. Las luces que se usan en los platós son excesivas e impiden recoger los matices, por lo que la imagen aparece plana y achatada.

Las grabaciones. Cuando oímos nuestra voz grabada nos cuesta reconocerla. Las grabaciones (y el teléfono) sólo registran una parte de las frecuencias de la voz. Para que la grabación o transmisión sea más barata, se eliminan las frecuencias más agudas y las más graves.

El espejo. Es el que nos da habitualmente la mayor parte de la información sobre nuestra imagen, pero siempre nos miente. Para empezar, la imagen que nos devuelve e: plana y no tridimensional, que es como realmente somos Además, esa imagen reflejarle está invertida. Vemos nuestro cuerpo al revés de cómo es

Acaso nos vemos mejor de lo que en realidad somos

Tenemos una imagen que comprende aquello que somos física y psíquicamente, que los demás ven y que nosotros conocemos perfectamente. ¿O no?
“Conócete a ti mismo" era la recomendación que Sócrates daba a sus discípulos. La idea del filósofo griego era que sólo a partir de ahí se podía llegar a la sabiduría. El problema es que, según recientes investigaciones, eso de conocerse a uno mismo no es tan sencillo. Cuando hablamos de lo que somos, nos referimos al conjunto de características físicas y psíquicas que hacen que cada uno de nosotros sea único y diferente. Pero, ¿somos capaces de vernos como somos realmente? La respuesta es que no. La mayoría de la gente "normal" —aquellos que no sufren patologías graves en la percepción de su imagen— se ve mejor de lo que es. "Nos vemos como si nos miráramos a través de anteojos con cristales rosa", asegura el profesor de Psicología de la Personalidad, Jesús Sanz. Según Sanz, "cuando se les pide a las personas que se describan con diversos adjetivos positivos y negativos, la mayoría suele usar más los primeros que los segundos. Alrededor de un 70% de positivos contra sólo un 30% de negativos".

En esa apreciación coinciden los expertos que trabajan con la percepción de la imagen. El cirujano plástico Javier de Benito defiende esa misma opinión: "Si no tuviéramos fotos de cuando éramos jóvenes, creeríamos que estamos igual. Y lo cierto es que tenemos menos pelo, más arrugas... Es una ventaja de nuestra memoria: tendemos a olvidar aquello que no nos hace muy felices".

Pero no es la memoria lo único que nos crea una imagen distorsionada de nosotros mismos. Para empezar, es físicamente imposible tener una imagen real de nuestro propio cuerpo. Las opciones para vernos son el espejo, las fotografías y las películas. En esos casos, la imagen es plana y no tridimensional. Además, en el espejo, que es el que habitualmente nos refleja, aparece invertida. Ni nos vemos como somos ni como nos ven los demás. Eso que ocurre con la imagen física sucede también con la voz. ¿Por qué cuando oímos nuestra voz grabada no la reconocemos? Primero, porque nuestra voz la oímos desde fuera, ya que nuestros oídos la recogen, pero también desde dentro, a causa de la resonancia interna. Y cuando la oímos grabada ocurre como con el espejo, el sonido grabado pierde frecuencias: no es exactamente igual al real.

"Para la creación de la propia imagen utilizamos la información. Cuanta más información objetiva tengamos, más próxima a la realidad será la percepción que tenemos de nosotros mismos", explica el psicólogo Jesús Sanz. Pero ya hemos visto que, para empezar, la información de nuestra naturaleza física que nos llega no es exacta. Y lo mismo ocurre con el resto de datos. Esa distorsión entre lo que somos realmente y lo que creemos que somos parece tener una causa adaptativa.
"Si no creyéramos que somos más listos, más trabajadores, con más suerte, etc., dejaríamos de hacer muchas cosas", asegura Sanz. El alejamiento entre la realidad y nuestra percepción no es enorme. "Nos vemos un poquito mejor", dice Sanz. Cuando esa distancia se hace muy grande, aparecen las patologías.

Esa idea de que nos vemos un poco mejor de lo que somos es muy nueva en el campo de la psicología. Durante cientos de años, los filósofos pensaron que la propia imagen se ajustaba mucho a la realidad. Pero a principios del siglo pasado las cosas cambiaron. Uno de los primeros que observó que aquello no era cierto fue Sigmund Freud. El psiquiatra vienés estaba convencido de que la imagen que cada uno tiene de sí mismo no se corresponde con la realidad, sino que está influida por diversos hechos; entre ellos, la experiencia previa. La corriente mayoritaria entre los pensadores fue que las personas se veían un poco peor de lo que realmente eran. Pero en los últimos años, otra teoría —esa que afirma que nos vemos como con cristales de color rosa— se ha ido abriendo paso poco a poco.

Se llama teoría del optimismo inteligente, y defiende que esa ligera alteración positiva de la percepción sobre uno mismo tiene un componente adaptativo. Que nos vemos mejor porque así nos va mejor. "Pocos de nosotros creemos que tenemos la misma posibilidad que los demás de tener accidentes, enfermedades o grandes contratiempos, y todo eso, aunque sea inexacto, contribuye a hacernos sentir una ilusión de invulnerabilidad y una anticipación de éxito que facilita la acción y resulta fundamental para nuestra vida", afirman María Dolores Avia y Carmelo Vázquez en su libro Optimismo inteligente.

La psicóloga de la Universidad de lowa (EE UU), Jodie Plumert, hizo que un grupo.de adultos y uno de niños de entre 6 y 8 años de edad estimaran su capacidad para hacer tareas físicas como tomar un objeto de una estantería alta o andar entre pivotes sin tirarlos. Los resultados demostraron que los más pequeños tienen una distorsión mucho mayor de su capacidad real, pero que también los adultos sobreestiman su posibilidades.

Lo que le faltaba a esta teoría del optimismo inteligente para su consolidación era la demostración de que realmente esa ligera distorsión positiva servía para algo, y eso ha llegado. Hace menos de dos años, el psicólogo de la Universidad de Pennsylvania, Martin Seligman, publicó un estudio en el que demostró que los pesimistas mueren antes que los optimistas. Una diferencia de 10 puntos en una escala que iba desde "normal" hasta "pesimista" significaba un riesgo de muerte un 19% mayor.

La psicóloga estadounidense Shelley Taylor, autora de la teoría del optimismo inteligente, explica que estas personas no ignoran la realidad, sino que la transforman. Según Taylor: "Las ilusiones son una forma de interpreto la realidad desde la mejor perspectiva posible".

"La gente corriente parece que prefiere verse como contenta, afirmar que su vida vale la pena y que tiene un buen futuro por delante", afirman también Avia y Vázquez. Precisamente Avia dirigió un estudio entre alumnos de Psicología cuyos resultados también confirman esa tesis. Se les pidió a los alumnos que valoraran su experiencia sexual en relación con la de los demás. "Los que no habían tenido aún relaciones sexuales completas", asegura Jesús Sanz, "opinaban que su experiencia era igual o mayor que la de sus compañeros. Dado que eran estudiantes con una experiencia muy escasa, es sorprendente su respuesta".

La explicación que los expertos dan a este fenómeno es el modo en que utilizamos la memoria. Carlos Castillo del Pino lo ha definido perfectamente: "Olvidar es una forma, económicamente necesaria, de disolver aquella parte de nosotros que, por diversas razones, no toleramos", asegura el psiquiatra en su libro Pretérito Imperfecto. Avia y Vázquez lo explican en Optimismo inteligente: "La memoria es siempre interesada y, en condiciones anímicas normales, casi siempre juega a nuestro favor". Estudios realizados por estos psicólogos demuestran que los que tienen un estado de ánimo alegre recuerdan más información positiva que negativa. Cuando se les plantea a grupos de personas que memoricen ciertas palabras, se descubre que los "normales" recuerdan entre un 10 y un 15% más de palabras positivas que negativas, y los deprimidos, un 15% más de negativas.

También en lo que tiene que ver con la imagen física nos vemos con cristales rosa. "Lo que hacemos", explica Jesús Sanz, "es colocarnos como referencia. No pensamos que somos bajos, sino que ese otro es algo más alto que nosotros, y aquel más bajo". Aunque los expertos han advertido que también se producen alteraciones negativas. Un 33.9% de las personas que consultan a un especialista en Medicina Estética sufre una alteración en la percepción de su imagen; en este caso, negativa. "Son los insatisfechos", define el cirujano plástico Javier de Benito, "los peores pacientes para cirugía plástica, porque nunca van a estar satisfechos. Esta alteración negativa en la percepción les va a acompañar siempre, y por mucha cirugía que se hagan van a seguir viéndose mal siempre".

miércoles, 24 de julio de 2013

¿Hay óperas de compositores mexicanos?

Aunque este género musical no ha sido muy popular entre los autores nacionales, hay algunas piezas representativas de distintas épocas. El pionero fue el compositor Manuel Zumaya, creador de La Parténope, estrenada en 1711. También podemos mencionar Guatimotzin de Aniceto Ortega (1823-1875), Atzimba de Ricardo Castro, Tata Vasco de Miguel Bernal Jiménez (1910-1956), La Mulata de Córdoba de José Pablo Moncayo (1912-1958), La Güera Rodríguez de Carlos Jiménez Mabarak (1916-1944), Los visitantes de Carlos Chávez (1899-1978), Aura de Mario Lavista (nacido en 1943), La hija de Rapaccini de Daniel Catán (nacido en 1949), así como las compuestas por Federico Ibarra Groth (nacido en 1946): Leoncio y Lena, Orestes parte, El Principito, Madre Juana, Alicia y El juego de los insectos.

martes, 23 de julio de 2013

¿Qué es un micromachista?

Los micromachismos son las prácticas de dominación masculina en la vida cotidiana, cimentadas en la sutileza social / cultural. Los ejerce hasta el hombre autodenominado 'menos machista del mundo'. La conciencia [o subconsciencia) de proveer, proteger, ser la 'cabeza', lo llevan a aplicar los micromachismos en un contexto que parece benévolo porque es demasiado cotidiano. Prevalece una cultura que ha legitimado la creencia de una necesidad de protección como parte del ensamblarnos como pareja. Integramos una supuesta necesaria posición superior de una de las partes, del protector. Socialmente se cree que quien debe cubrirla es el hombre. Por medio de la socialización, esto deviene en la creencia generalizada de que los varones tienen derecho a tomar decisiones o expresar incluso de manera sutil, pero violenta, exigencias a las que las mujeres se sienten obligadas. Ten cuidado con esos comportamientos.

¿Cuál fue la primera película sonora mexicana?

Santa (1931), dirigida por Antonio Moreno y protagonizada por la actriz Lupita Tovar. En la trágica historia de una mujer deshonrada que se entrega a la prostitución podemos escuchar “Santa”, el tema clásico de Agustín Lara. Sin embargo, en los años anteriores a la realización de este filme, otros incorporaron algún tipo de sonido. Pueden mencionarse Más fuerte que el deber (1929), de Raphael J. Sevilla, la cual usaba un sistema de discos poco funcional y de mala calidad, así como el documental Sangre mexicana (1930), realizado por los hermanos Joselito y Roberto Rodríguez y narrado por la actriz Celia Montalbán.

domingo, 14 de julio de 2013

¿Se limpian igual todas las manchas?

Los laboratorios buscan el detergente universal por medio de las enzimas, pero cada una de estas proteínas es eficaz solamente con un tipo de mancha.

Quién lo diría. En estos tiempos de biotecnología sorprende descubrir que no es algo tan moderno como creíamos. Cuando en la 'Ilíada' o en la 'Odisea' se describe el uso del cuajo de estómago de cordero o cabrito para la elaboración del queso, nos hablan de lo que hoy se conoce como "tecnología enzimática". Lo mismo sucedía a la hora de tratar el cuero. Para hacerlo suave y agradable al tacto, hay que eliminar parte de las proteínas que contiene. Si no se hace, lo único para lo que sirve es para suela de zapato.

Como todos sabemos, las enzimas son proteínas. Presentes en todos los seres vivos, actúan como catalizadores, ósea, son sustancias que facilitan las numerosísimas reacciones que nos mantienen con vida. Así, una enzima que esté encargada de unir dos moléculas pequeñas será como la pieza de un rompecabezas: tendrá dos oquedades en donde se coloquen dichos compuestos que la enzima induce a unirse. En el caso de los detergentes, las enzimas se utilizan por otra de sus características únicas: su especificidad.

Por ejemplo, las lipasas degradan exclusivamente las grasas. La importancia de este hecho está en que, gracias a su labor, el contenido de compuestos tensoactivos —que disminuyen la tensión superficial del agua, para facilitar la limpieza—, que contaminan el medio ambiente, puede reducirse de forma significativa. 

Además, gracias a ellas el lavado no precisa que el agua esté muy caliente, ni se necesita frotar mucho las prendas, algo que reduce la vida útil de la ropa. Pero no todo puede ser miel sobre hojuelas. Esta especificidad también tiene sus inconvenientes. Y es que todavía hay manchas que se resisten a la acción biotecnológica: las de café, té, vino y fresas.

martes, 9 de julio de 2013

¿Por qué carajos le dicen “Don Goyo” al volcán Popocatépetl?

El origen de esa vieja tradición que da nombre al volcán procede de un homenaje al viejo Calendario Gregoriano, pero no queda del todo claro de dónde procede esta explicación… otra indica que se trata de hacer honor a San Gregorio, venerado en algunos pueblos que lo circundan, lo cual tampoco tiene mucho sentido. Y una tercera, más plausible: se cuenta que el volcán suele personalizarse en la figura de un viejo hombre que desciende a los pueblos que se sitúan en las faldas del mismo. Este legendario fantasma afirma llamarse Gregorio. Los habitantes de la zona le han pedido que el volcán no destruya sus viviendas y, para congraciarse con él, realizan sacrificios de animales y colocan ofrendas florales hasta donde la altura lo permite. En él confían, y por eso permanecen en sus lugares de origen a pesar de las alarmantes señales de peligro.

domingo, 7 de julio de 2013

Absolver de la culpa al chocolate

Contra la expulsión del chocolate de la mesa durante el ayuno religioso, hubo un argumento elocuente. Lo relata Giovanni Batista Gudenfridi, en una obra publicada en Florencia en 1680, específicamente como respuesta a un panfleto antichocolate de un tal Francesco Felini, quien aseveraba que era tanto un alimento como un afrodisiaco. Aquí el astuto Gudenfridi contraataca con una narración de la vida de esa santa dominica, santa Rosa de Lima, la "Virgen de Perú": se nos dice que un día, tras muchas horas de una ardiente elevación espiritual, la Joven Santa [Santa Fanciulla], sintiéndose desvanecer, sin aliento y debilitada del cuerpo, vio a su lado a un ángel, que le entregó una tacita de chocolate, con el cual ella recuperó su vigor y sintió volver sus fuerzas.

Le pregunto al señor y caballero Felini qué piensa de este ángel. ¿Cree que es un ángel de oscuridad o de luz? ¿Bueno o malo? No puede considerarlo malo sin agraviar, por decir lo menos, la confianza que se le debe al historiador. Pero, si era bueno, ¿cree acaso que si el chocolate fuese un veneno para la castidad, el ángel se lo hubiese llevado a una virgen de Cristo? Si el chocolate inyecta en las venas de quienes lo beben el espíritu de la lascivia, ¿piensa que el buen ángel le hubiese dado tan siquiera un sorbito a una doncella que era el templo del Espíritu Santo? ¿Le parece que si el chocolate merece el nombre de líquido diabólico Dios ordenaría, o permitiría, que por la mano de sus ángeles se le diese tal bebida a una de sus desposadas?

China, Sina, Tschina

El nombre de este gran imperio, conforme él mismo se nombra, debe escribirse China, y no Sina u otro sonido similar. Según dice el profesor Fischer, de Petrogrado, no hay un nombre fijo para el imperio chino; el más usado es "Kin" que significa "oro" —que los tibetanos llaman "Ser"—; por eso el emperador es llamado rey del oro. Es posible que esa palabra en el imperio se pronuncie como "Chin", pero los misioneros italianos la habían pronunciado "Kin", a causa de la letra gutural. De allí se deduce, pues, que lo que los romanos llamaban tierra sérica o de los Seres, era China.

El comercio de la seda se hacía probablemente por el Tíbet, Bujara y Persia, todo lo que da lugar a numerosas consideraciones sobre la antigüedad de ese extraordinario Estado, comparándolo con el Indostán y relacionándolo con el Tíbet y el Japón. En cambio, el nombre de Sina o Tschina, no sugiere nada.

Tal vez puedan explicarse también las antiquísimas, aunque nunca bien conocidas, relaciones de Europa con el Tíbet, por lo que nos cuenta Esiquio del grito de los hierofantes en los misterios de Eleusis. Este grito era, en letras latinas, "Konx ompax". Ahora bien: según el alfabeto tibetano de Georgius, la palabra "Cancioa" significa Dios, y esta palabra tiene un gran parecido con la de "Konx"; la palabra "pah-cio" significa el que promulga la ley, la divinidad repartida por el mundo. Téngase en cuenta que los griegos pronunciaban esa voz "pah-cio" como "pax". Por último, "om", que La Croze traduce por bendito, no puede significar más que bienaventurado, aplicando este epíteto a la divinidad.

Ahora bien: el padre Francisco Horacio dice que, habiendo preguntado muchas veces a los Lamas tibetanos qué entendían por Dios —"Concioa"— recibió siempre esta respuesta: "Es la reunión de todos los santos". La teoría de la metempsicosis de los Lamas afirma que las almas, tras migraciones por toda clase de cuerpos, vienen, por fin, a bienaventurada unión en la divinidad y se convierten en Burchane, es decir, seres dignos de ser adorados. De todo lo que puede deducirse que aquellas misteriosas voces eleusinas "Konx ompax" significan: la divinidad, "Konx"; bienaventurada, "om", y sapientísima, "pax", o sea el ser supremo extendido dondequiera por el mundo, la naturaleza personificada. En definitiva, aceptando las relaciones ya dichas, y recíprocamente, resulta probable que haya habido muy tempranas relaciones entre la China y Europa por el Tíbet, quizá antes que entre la India y Europa.

Fuente: Immanuel Kant, La paz perpetua (trad. A. Conca), Editorial Tor, Buenos Aires, sin fecha.

Plinio y el brasier

Hay una breve observación de Plinio en su Historia Natural que dice: "Encuentro que los dolores de cabeza disminuyen si uno se amarra un brasier a la cabeza". 

La rareza de esta imagen, excepcional incluso en la procesión de extrañas imágenes de Plinio, me ha seguido desde que la leí por vez primera. Por supuesto que me hizo reír; pienso siempre en un hombre con toga sentado y trabajando hasta tarde en la noche a la luz de una lámpara, con un dispositivo sobre la cabeza parecido a algo que Madonna se habría puesto.

 De hecho es probable que los brasieres romanos se parecieran más a bandas elásticas; aún así la imagen sigue siendo extraña, porque Plinio no sólo quiere decir que un dolor de cabeza se cura si te envuelves la cabeza con algo estirable. Está hablando de los usos medicinales del cuerpo humano femenino, y cree al parecer que el cuerpo de las mujeres exuda algo que le permitiría a un brasier curar un dolor de cabeza.

Fuente: Amy Richlin en Roman Sexualities (editado por Judith P. Hallet y Marilyn B. Skinner), Princeton

Cuando hubo camellos en Nevada

En 1863 un hombre llamado Otto Esche urdió un plan para transportar sal de California a Nevada, algo que entonces se hacía mediante carretas tiradas por caballos. Esche fue a Mongolia, incluso hoy uno de los rincones más remotos de la tierra, y compró treinta y dos camellos bactrianos. Parece que Esche sabía algo de camellos ya que escogió al tipo de camello más dócil, de dos jorobas, en vez del malafamado, por temperamental, dromedario del Medio Oriente. Los camellos bactrianos, desde antes del tiempo de Marco Polo, transportaban bienes, la sal incluida, a través del ancho y pardo desierto mongol.

La primera sorpresa desalentadora fue que sólo quince camellos sobrevivieron el viaje a través del Pacífico hacia California. Los sobrevivientes llegaron en tan malas condiciones que Esche se pasó meses cuidándolos y devolviéndoles la buena salud. Llevaban la sal a través de las montañas, pero esas criaturas extrañas, peludas, de largas piernas no fueron bien recibidas en Nevada.

Los mineros de la plata pueden sumarse a una larga lista de novatos que acabaron por descubrir que los camellos, incluso los más apacibles bactrianos, pueden ser desagradables. Muerden, escupen y patean. Los mineros los odiaban, lo mismo que sus caballos y sus mulas, que se ponían histéricos nomás de verlos.' Esta reacción de los otros animales volvió a los camellos una molestia pública. Cuando unos cuantos pasaban por el pueblo, la calle de pronto se llenaba de relinchos, rebuznos y coces. Virginia City, Nevada, expidió un decreto que prohibía a los camellos recorrer las calles salvo entre la medianoche y el amanecer, cuando, se suponía, los otros animales descansaban en sus establos. Eventualmente, para el alivio de los mineros, Esche desistió de los camellos y los abandonó a su suerte en el desierto de Nevada. Ya que ahí no se ha descubierto nunca una colonia de camellos, puede suponerse que todos murieron, es probable que de una muerte lenta, lastimera.

Fuente: Mark Kurlansky, Salt. A World History, Walker Company, NY, 2002.

¿Quién le puso nombre a las campanas?

O por qué se llama campana a la campana.

Apartir del siglo IX, cada iglesia, cada monasterio, cada abadía fue adquiriendo poco a poco el hábito de anunciar al mundo circundante las horas canónicas gracias a sus campanas. La Campana dicta el nuevo Tiempo de Dios. Desaparecen poco a poco las referencias al sistema del horario romano, para no dejar subsistir sino a las horas canónicas, precisas, regulares, cómodas.
La influencia de las campanas sobre el ritmo urbano y rural es enorme. La etimología que propone Jean de Garlande a principios del siglo XIII, por otra parte, muestra bien la importancia de las campanas en la vida diaria de las poblaciones medievales: "las campanas (campane), escribe, se llaman así por causa de los campesinos que habitan el campo (campo) y que no saben estimar las horas sino por el sonido de las campanas".

Fuente: Jacques Attali, Historias del tiempo (trad. José Barrales Valladares), Fondo de Cultura Económica, México, 1985, 1a reimpresión, 2001

martes, 2 de julio de 2013

El pato preguntón

- ¿Cuál, cual? - preguntaba el pato. 
- ¿Cómo que cual? Te lo he dicho mil veces. Esa que ves allá. Esa es la que me gusta. La del moño 
- ¿Cuál, cual? - preguntaba el pato. 
- La del moño de florecitas amarillas, la que cuando sonríe se le hacen hoyuelos en las mejillas. La del vestido blanco. 
- ¿Cuál, cual? - preguntaba el pato. 
- Esa, la que lleva un queso fresco en la mano y unos aguacates en la otra. La que camina sin prisa por la banqueta de enfrente. 
- ¿Cuál, cual? - preguntaba el pato. 
- Esa, la de la cintura de avispa, la que se detiene en cada vitrina para acomodarse el peinado. 
- ¿Cuál, cual? - preguntaba el pato. 
- ¿Acaso no la ves? Esa chica que me vuelve loco, esa a quien no me atrevo a hablarle por miedo a quedar mal. 
- ¿Cuál, cual? - preguntaba el pato. 
- Ya, ya no te soporto, deja de hacer preguntas tontas o me iré a contarle al perro mis penas de amor... Él siempre se sorprende de todo lo que le digo.  

lunes, 1 de julio de 2013

El aventón

- ¿Para dónde vas? 
- Al centro. 
- Sube, te llevo. 
- ¡Ah! Muchas gracias. 
- El calor esta insoportable. 
- Si, como me gustaría que refrescara un poco. 
- ¿Viste el partido de las Chivas? 
- Un poco, no me gustó lo poco que vi. 
- ¡Estas loco! El partido estuvo chingon.
- Pues no me gustó la verdad. El que vi fue de Rallados... Quedó cero a cero, ganó Rayados (¡ja, ja, j...!). 
- ¿Qué no le vas a las Chivas? 
- No para nada. El que es chiva es mi hermano, quien por cierto se parece mucho a mi. Y de seguro es a él a quien conoces. ¡Ah! Aquí me tengo que bajar. Gracias por el aventon y mucho gusto en conocerte  Si me dices cómo te llamas le daré tus saludos a mi carnal de tu parte en cuanto lo vea. 

Nota: hasta donde se, lo mismo le sucede a mi brother.