martes, 22 de octubre de 2013

¿Por qué el lugar que buscamos en un mapa se encuentra con tanta frecuencia en el extremo?

Siempre que se me plantean este tipo de pequeñas frustraciones mundanas aplico la máxima de Goldfinger, el personaje de Ian Fleming: una vez es casualidad; dos, coincidencia; la tercera es acción hostil. Es decir, que si la pequeña molestia en cuestión ocurre con una frecuencia suficiente para hacernos sospechar que detrás se encuentra una fuerza maléfica, probablemente estemos en lo cierto. La frustración de ver que el lugar que buscamos en un mapa está en una parte incómoda es un ejemplo que viene al caso; a menudo tiene visos de ser una manifestación de la ley de Murphy, según la cual «si algo puede salir mal, saldrá mal».

Esta sospecha se confirma mediante simple geometría básica: dibujemos un mapa cuadrado en el que la parte incómoda sea la región larga que se extienda alrededor de su perímetro. Sorprendentemente, aunque la región larga represente únicamente una décima parte del mapa, engloba un prodigioso 36 % del área total. De ese modo, cada vez que buscamos un punto en el mapa, hay más de una entre tres posibilidades de que aparezca en esa parte incómoda que rodea el límite. Lo que nos despista es que, aunque se vea estrecha, la región ocupa longitudinalmente la mayor dimensión del mapa, por lo que engloba un área total sorprendentemente grande.

La situación es marginalmente peor con los mapas de carreteras, dado que tienen partes incómodas a cada lado del pliegue del medio. Si aplicamos las mismas sumas geométricas, resulta que, con una página corriente de un mapa de carreteras, existe cerca de un 5O % de probabilidades de que determinada ubicación se encuentre en una parte incómoda de la página.

Los cartógrafos llevan años intentando combatir la ley de Murphy de los mapas, y para ello han introducido innovaciones como las pestañas desplegables en un extremo del mapa. Con ellas se modifica la geometría de las páginas y, de ese modo, las áreas relativas del mapa y las partes incómodas, aunque no demasiado. Por suerte, en 2002, la genial agencia británica de cartografía, la Ordnance Survey, introdujo la solución definitiva, el OS Select: un servicio de selección para obtener mapas a medida con su centro en cualquier lugar de Inglaterra.

Y por supuesto… tenemos al Google Maps.

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