lunes, 28 de octubre de 2013

¿Quién inventó los tazos?

Sólo un experTAZO -en otras palabras, todo aquel que haya sido un niño en los años 90 o que lo sea en la actualidad- puede decirnos, a ojos cerrados y con la pura ayuda de su sentido del tacto, si el disco que acaba de extraer de esa bolsa de papitas es un mega, un master o un macro tazo. Sólo un auténtico experTAZO puede distinguir a primera vista si se trata de la subespecie classic, cristal, glass, gold, laser, antique, metalik, prismatic, shiny, silver, glitter, air, fly o d'peluche.

Los primeros

Los niños que sufrieron la Gran Depresión de 1930 se enfrentaron a la necesidad de inventar sus propios juegos, dado que lo que menos había en ese entonces era dinero para comprar juguetes. Para la buena suerte de los pequeños nacidos en Hawai, en 1927 una compañía de jugos y productos lácteos conocida como Haleakala Dairy colocaba discos de cartón en el interior de las tapas de sus botellas de leche, mismos que los niños retiraban para jugar lo que era en esencia igual a lo que ahora vemos jugar en los patios escolares.

En 1980 la compañía Haleakala Dairy introdujo una bebida de frutas llamada Pasión Naranja Guava y, al igual que en sus botellas de leche, dentro de sus tapas colocó discos de cartón a los que llamó POG, por las siglas en inglés de los ingredientes del jugo. Desde entonces, en inglés se conoce a estos discos como Pogs. A mediados de los 90 la compañía PepsiCo tuvo que rebautizarlos como tazos debido a que en 1993 el empresario Allan Rypinski compró los derechos del nombre a Haleakala Dairy y fundó la Federación Mundial POG -una exitosa maniobra comercial, considerando que en su apogeo, en 1995, la industria de los tazos era valuada en alrededor de 500 millones de dólares-.

Apuesta por un tazo

Todo niño jugador de tazos podrá decirnos que hay dos maneras de competir: una en la que el ganador se queda únicamente con la satisfacción de haber vencido y otra en la que el ganador se queda con los tazos de su contrincante. Por esta razón los torneos que se organizan durante el recreo en las escuelas son considerados por especialistas en el área como un juego de apuestas.

Estudiosos del Centro para Adicciones y Salud Mental de Ontario, Canadá, analizaron los problemas de adicción al juego en niños de entre cinco y 11 años de una escuela canadiense, y descubrieron que la preferencia por jugar tazos se incrementa con la edad y es casi tres veces mayor en niños que en niñas. Sin embargo, el estudio no determina que no haya asociación alguna entre jugar tazos y tener un problema de adicción con los juegos de apuestas.

Por su parte en México, en un trabajo presentado durante el X Congreso Nacional de Investigación Educativa, Karla Marisol García Macías y Laura Sánchez Mariles concluyeron que mediante el juego de tazos los niños aprenden a reproducir el mercado adulto en pequeño, fetichizan los tazos al darles un valor que no tienen para los adultos, pero sí para los niños como parte del juego y de sus relaciones con otros niños. Las autoras de esta ponencia no olvidan advertir que dicho valor también es creado por una publicidad que incita al consumismo y vende mediante un falso incentivo que no refleja la verdadera naturaleza del producto "principal" (en otras palabras: las papas, chicharrones y demás).

Pero ojo

En 1997 especialistas del Departamento de Oftalmología de Newcastle, en el Reino Unido, reportaron el caso de una niña de 10 años que había sido golpeada en un ojo por un tazo metálico de bordes aserrados -de los llamados slammer- cuando caminaba por un área en la que otros niños jugaban tazos. El ojo tenía una pequeña hemorragia y una catarata que posiblemente requeriría una futura cirugía. Cada año, el Departamento de Salud de Estados Unidos reporta unas 600 mil lesiones oculares por accidentes con juguetes; sin embargo, el caso de la niña fue el primero jamás publicado sobre daños causados por los tazos.

Guerra de tazos

Si jugar tazos es un juego de niños, ¿cómo explicar su presencia desde el año 2001 en las bases militares de Afganistán e Irak? De acuerdo con Jim Skibo, director de los Servicios de Intercambio del Ejército y de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, dado que legalmente no pueden imprimir billetes, los militares se decidieron por la opción de los tazos, que equivaldrían a las fichas de los casinos que pueden cambiar al completar su servicio. En junio de 2008 el ejército estadounidense decidió que los tazos de sus tropas podrían ser más atractivos y, con ayuda de la compañía Marvel, desde entonces el Capitán América (¿quién más, sino él?), Iron Man y She-Hulk se encuentran en los bolsillos de sus soldados.

Yo aún tengo algunos tazos de la década pasada, y en la cápsula del tiempo que almaceno para mi sobrina deposité algunos como muestra de la segunda década del siglo XXI.

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