miércoles, 22 de enero de 2014

Todo lo que dejamos atrás

¿Qué es lo que dejamos tras nosotros? No, no me refiero a los restos de comida o a la ropa sucia… sino a lo que queda de nosotros una vez que nos hayamos ido para siempre. 

Hace 10, 20 o 30 años, si hubiese muerto inesperadamente, mis cosas, las cosas que hubiera dejado habrían sido muy diferentes a las de hoy. Hojas con garabatos, papeles de la oficina, montones de revistas, pocas fotos mal tomadas, y un montón de chucherías. Todo lo que poseía contaría un poco de mi historia, quizás no mucho, o quizás algunos de mis objetos personales no pudiesen contar lo suficiente. La imagen que se tendría de mi estaría unida a mis pertenencia, a mis imágenes y a mis palabras escritas… con el desgarre que el tiempo le da a las cosas, los recuerdos de mi persona pronto se perderían en el tiempo (como lágrimas en la lluvia, parafraseando a Roy en la cinta Blade Runner).

¿Y ahora? Baterías recargables, memorias USB, cientos de miles de fotos digitales, mi cuenta de Twitter, la de Facebook y demás redes sociales; mi blog, las conversaciones y los argumentos en Internet… pistas y claves que dejo detás, trazando con cada una mi personalidad. Lo que escribo (lo que escribimos) se va quedando como huella que traza nuestro camino, y en algún lugar están y seguirán estando almacenados esos ratsros... incluso mucho tiempo después de nuestra partida.


Dejamos esas huellas a cada momento; tenemos la oportunidad de escribir nuestra propia herencia en cierto orden, a pesar de que parezcan simples o vanos, cada twit, cada comentario, cada foto, todos esos detalles indica cómo pensamos y registra lo que estamos haciendo. Al fin de cuentas, no es todo lo que realizamos; es tan sólo lo que elegimos decir… muchas actividades quedan fuera. ¿Cuáles has elegido compartir?

Piensa en ello… realmente detente un momento a pensar en ello. Si mañana ya no estás, o incluso si alguien te lee en 20 años… ¿Qué es lo que aprenderán de ti?

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