jueves, 20 de febrero de 2014

¿Cuál es el material más duro y cuál el más suave?

Si describimos dureza o suavidad en función de la densidad del material, o sea, de la cantidad de masa en un volumen dado, entonces el material más duro es el diamante, cuyos átomos de carbono tienen un arreglo cristalino. En 2012, en el Instituto Carnegie, en Washington, se sometió al diamante a presiones muy altas y se "construyó" un material más duro, pero este nos se da de manera natural, por lo que el campeón de la dureza continúa siendo el diamante.

Ese material era conocido desde tiempos inmemoriales en a India; sin embargo, luego hacía el siglo XVIII, se descubrieron algunas minas en Brasil, y en la década de 1870 se hallaron ricos campos de diamantes en Sudáfrica.

También existen estrellas de neutrones, cuya densidad es mayor a la de cualquier elemento conocido en la Tierra, pero ya nos se trata de un material formado por átomos o moléculas, sino puramente de neutrones aglutinados (recordemos que los átomos están formados por un núcleo de protones y neutrones más electrones "alrededor" de dicho núcleo. 

Si bien su fama se debe primordialmente a su su utilización en la joyería - ya que es la gema preferida para sellar el compromiso de las parejas próximas a casarse -, el diamante también sirve como herramienta de corte y pulido, o de grabado, como recubrimiento semiconductor o en componentes ópticos en láseres; además se le emplea como disipador de calor en microelectrónica de alta precisión. Hasta hace poco se empleaba en mecanismos de relojería como cojinetes de baja fricción.

En oposición, lo contrario a dureza serían los elementos menos densos, más ligeros, que son algunos gases como el hidrógeno y el oxígeno, o sólidos, como el potasio o el sodio, que serían los más suaves, aunque "suave" no es del todo preciso.

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