martes, 25 de febrero de 2014

Cuando no se tiene más que el amor

Cuando no se tiene más que el amor
para repartir
en el día del gran viaje,
que es nuestro gran amor.
Cuando no se tiene más que el amor,
mi amor, tú y yo,
para que estallen de alegría
cada hora y cada día.
Cuando no se tiene más que el amor
para vivir nuestras promesas
sin ninguna otra riqueza
más que creer en ello siempre.
Cuando no se tiene más que el amor
para amueblar con maravillas
y cubrir de sol
la fealdad de los barrios.
Cuando no se tiene más que el amor
por única razón,
por única canción
y única ayuda.

Cuando no se tiene más que el amor
para cubrir por las mañanas
a los pobres y vagabundos
con abrigos de terciopelo.
Cuando no se tiene más que el amor
para ofrecer en oración
por los males de la tierra
como un simple trovador.
Cuando no se tiene más que el amor
para ofrecer a aquellos
cuyo único combate
es buscar la luz.
Cuando no se tiene más que el amor
para trazar un camino
y forzar el destino
en cada encrucijada.
Cuando no se tiene más que el amor
para hablar a los cañones
y nada más que una canción
para convencer a un tambor...

Entonces, sin tener nada
más que la fuerza de amar,
tendremos en nuestras manos,
amigos, el mundo entero.

("Quand on n'a que l'amour", Jacques Brel, 1956)

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