lunes, 24 de febrero de 2014

Economizando

En la primera clase de teoría económica, durante mi paso por la universidad, me contaron que la economía estudiaba la distribución de los recursos, que son escasos (al menos aquellos de los que se ocupa esta ciencia social), y sus diferentes usos o aplicaciones para satisfacer las distintas necesidades humanas, que son ilimitadas.

A veces me parece que, en no pocos casos, la tendencia económica actual consiste más bien en hacer negocio menguando artificialmente la disponibilidad de ciertos bienes, por un lado, y propiciando en los consumidores potenciales la inflamación de necesidades ficticias, por otro.

Considerando cubiertas las necesidades más básicas (si se es lo suficientemente afortunado), de los dos posibles caminos hacia la persecución de la felicidad: por expansión de propósitos o por contracción de necesidades, siempre me ha parecido que el segundo era el más sensato.

Aunque hay días en los que incluso parece complicado pretender una vida sencilla, mientras la decisión en este cruce de caminos siga siendo una elección personal y no una imposición externa, mantendré la esperanza.

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