viernes, 14 de marzo de 2014

¿De qué están hechos los sueños?

Las técnicas de la ciencia moderna empiezan a revelar el misterio del mundo de los sueños

En un mundo de fantasía, en épocas y lugares distantes, y libre de barreras de espacio y de tiempo, el hombre puede vivir experiencias maravillosas o participar, aterrorizado, de escalofriantes historias de terror. Los sueños, ese fenómeno misterioso, han sido una preocupación constante del hombre.

En el Génesis, primer libro de La Biblia, José relata sus sueños a sus hermanos mayores: "Estábamos nosotros en el campo atando haces, y vi que se levantaba mi haz y se tenía en pie, y los vuestros lo rodeaban y se inclinaban ante el mío, adorándole". Contestaron sus hermanos: "¿Es que vas a reinar sobre nosotros y vas a dominarnos?". Y José despertó entre ellos aún más odio.

Para el Libro del Génesis, los sueños eran proféticos. Por eso, para sorpresa de los psicólogos contemporáneos, los hermanos de José interpretaron su experiencia onírica con un criterio moderno: vieron en él a un joven ambicioso de poder que pretendía que sus hermanos lo reconociesen como jefe.
Actualmente, todos los psicólogos coinciden en sostener que los sueños son simbólicos y no proféticos, y que representan personas, lugares y cosas relacionados con los problemas y los conflictos emocionales de la vida real. Concuerdan también en, que las imágenes creadas en los sueños, siendo un producto de la mente del individuo, asumen formas que no sólo están condicionadas por su pasado, sino también por las características de su personalidad. A pesar de la universal aceptación de ésta y otras teorías, nadie sabe a ciencia cierta cuáles son los motivos que nos hacen dormir y soñar.

FREUD TAMBIÉN LO EXPLICA

La interpretación de los sueños es motivo de innumerables controversias entre los estudiosos del problema, tanto psicólogos como médicos. Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, comprobó, observando clínicamente a sus pacientes, que los sueños eran la representación simbólica de conflictos no solucionados y enfatizó sus implicaciones sexuales.

Uno de sus antiguos compañeros, Carl Jung, formuló una teoría totalmente diferente. Jung sostenía que los sueños eran significativos por sí solos, y no necesariamente "disfraces" de deseos o de conflictos ocultos. Calvin Hall, otro investigador, atacó la teoría de la simbología única y universal de los sueños, demostrando que una vaca, por ejemplo, puede representar para algunos a la madre dedicada y solícita, mientras que para aquellos que temen a los animales puede simbolizar un miedo irracional.

De la misma manera en que participamos de las costumbres, valores y formas de expresión comunes en nuestro grupo social, podemos asumir las mismas actitudes en relación con muchos otros objetos, los que a su vez se trasformarán en símbolos comunes. Partiendo de ese principio, Jung elaboró la teoría del "inconsciente colectivo", que sostenía que muchos de los símbolos de los sueños eran trasmitidos genéticamente de generación en generación. Los científicos actuales demostraron que los símbolos de los sueños son aprendidos y no heredados genéticamente.

LOS VOLUNTARIOS DEL SUEÑO

Chicago, 1950. Se inicia un experimento revolucionario que obligará a reexaminar las teorías antiguas sobre el sueño (en el sentido de dormir) y los sueños (las experiencias oníricas). Muchos voluntarios se presentaron para dormir en beneficio de la ciencia. Electrodos aplicados sobre sus cabezas permitieron registrar sus electroencefalogramas mientras dormían.

Cuando se duerme, las ondas emitidas por el cerebro tienen formas radicalmente diferentes de las ondas que este órgano emite en los períodos de vigilia. Durante aproximadamente la primera hora después de haberse dormido el individuo, su cerebro emite ondas grandes y lentas, y el globo ocular permanece inmóvil. Luego se produce un cambio súbito hacia otro tipo de sueño, caracterizado por ondas cerebrales de distinto tipo. La mayoría de los músculos del cuerpo se relajan, pero el cerebro se vuelve más activo: su temperatura interna sube y la sangre afluye más rápidamente hacia él. Además, el corazón se acelera y el globo ocular empieza a moverse rápidamente. Estos períodos del sueño, llamados también "sueño con movimientos rápidos del globo ocular" (MRO) , se repiten por lo menos cinco veces cada noche y duran en total unas dos horas, fraccionadas por intervalos de sesenta a noventa minutos. Si un individuo es despertado durante un MRO, casi siempre dice que estaba soñando, y puede relatar su experiencia onírica.

003
Una paciente dibuja un sueño que se repite con gran insistencia: ella está desnuda, se arroja al agua, con los brazos en alto, y se ahoga sin remedio. Los temas que aparecen insistentemente en los sueños suelen ser considerados por el analista como proyecciones simbólicas del inconsciente. Los conflictos y deseos reprimidos en la vida consciente pueden ser analizados a través de esos sueños
 
Estos descubrimientos anularon muchas teorías antiguas.

"Soñar en colores" no es privilegio de nadie. Cuando un individuo es despertado en el momento en que está soñando, es capaz de describir un mundo repleto de objetos de todos colores. Soñar mucho, poco, 'o no soñar nunca, también son afirmaciones del pasado. Hasta hace poco tiempo se acostumbraba interpretar la ausencia de sueños como el producto único de una violenta represión de la conciencia, que impediría la evocación de los sueños por considerárselos reveladores de deseos inconfesables. Ahora se sabe que todo el mundo sueña, y bastante, pero que casi todas las experiencias oníricas son olvidadas.

Hay individuos que muestran mayor facilidad para recordar sus sueños, pero todos tienen conciencia de que no se trata de hechos reales. Si es despertado durante un período de movimientos rápidos del globo ocular, el individuo es probable que afirme: "Estaba pensando que viajaba en un automóvil; un policía nos detuvo y en ese momento llegó alguien caminando...". Evidentemente, él sabe que no estaba en el automóvil sino en su cama, pero dice "pensando" porque el sueño no le parecía irracional. Sin embargo, ese mundo irreal, aunque no sea tan fantasioso, puede incluirse en el mundo de los sueños. Dormir implica siempre soñar. Es común asociar los períodos de movimientos rápidos del globo ocular con los sueños. "Ese perro está soñando", solemos decir cuando el animal agita la cola, las patas o el hocico, mientras mueve rápidamente los párpados y gruñe suavemente. También los recién nacidos, especialmente los prematuros, atraviesan largas fases con movimientos rápidos de los ojos mientras duermen. Sin embargo, no se puede afirmar que ellos tengan conceptos o recuerdos que les permitan la construcción de aventuras oníricas. El bebé aún no tiene conciencia total del mundo que lo rodea; lentamente, él irá aprendiendo a distinguir un objeto de otro y a determinar el significado de cada uno. Esto prueba que no se puede sostener que los sueños estén limitados a los períodos con movimientos rápidos de los ojos. Investigaciones recientes han demostrado que en ningún momento, mientras se duerme, se produce un vacío total de la mente.

Cuando todavía se creía que las experiencias oníricas sólo ocurrían durante los períodos de movimientos rápidos de los ojos, un médico estadounidense, el doctor W. Dement, llevó a cabo los famosos experimentos de "privación de los sueños". A lo largo de varias noches sucesivas, cada vez que el electroencefalograma indicaba la transición hacia un período de movimientos rápidos de los ojos, se despertaba a los voluntarios. Dement los mantenía despiertos durante algunos minutos, y después los dejaba que se durmieran nuevamente. La técnica se basaba en el hecho de que el primer sueño que sigue a la vigilia, es siempre el de tipo común. De esta forma, Dement impedía que sus voluntarios alcanzaran los períodos de movimientos rápidos de los ojos. Al cabo de varias noches, se comprobó que había aumentado sensiblemente la necesidad por este tipo de sueño, porque los voluntarios debían ser despertados con una frecuencia cada vez mayor. Cuando finalmente se les permitió dormir con tranquilidad toda una noche, los períodos de movimientos rápidos de los ojos fueron más frecuentes y prolongados que lo habitual. Los experimentos parecían demostrar que la "privación de los sueños" conducía a una compensación posterior; todo indicaba que soñar es necesario.

Investigaciones más recientes llevan a la conclusión de que no sólo nos hace falta dormir, sino que necesitamos de los dos tipos de sueños.

¿QUÉ SON LAS PESADILLAS?

Ingerir bebidas alcohólicas todas las noches o tomar comprimidos para dormir, influye considerablemente en los sueños. El primer efecto es una sensible disminución, en duración e intensidad, de los períodos de movimientos rápidos de los ojos. El uso habitual de drogas puede acostumbrar al cerebro y anular su control sobre los sueños.

Si el alcohol o las drogas son abandonados abruptamente, los períodos de movimientos rápidos de los ojos se vuelven mucho más frecuentes e intensos, y generalmente van acompañados de pesadillas. Anulado el efecto tranquilizante de las drogas, la ansiedad aumenta aún más, y puede mantenerse durante bastante tiempo.

El caso de los alcohólicos es ya extremo: el abandono repentino del alcohol puede provocar el delirium tremens, estado alucinatorio que va acompañado de una total desorientación y de sueños terribles, aun cuando el individuo parece estar despierto.

Sueños aterradores y pesadillas se presentan con frecuencia después de la ingestión de drogas y de bebidas alcohólicas, pero también se pueden manifestar sin ninguna razón aparente en momentos de gran ansiedad. En los experimentos llevados a cabo en los laboratorios de investigación, los voluntarios asistían antes de irse a dormir a la exhibición de filmes angustiantes y violentos. Durante la noche muchos despertaban relatando sueños terroríficos. ¿Quién no ha despertado alguna vez aterrorizado, en medio de una pesadilla, tratando de gritar o de escapar, sin conseguirlo? Felizmente, esa desagradable situación dura muy poco.

Durante los períodos de movimientos rápidos de los ojos, los impulsos nerviosos inhibitorios de los centros cerebrales del sueño descienden por la médula espinal, impidiendo que las células nerviosas envíen a los músculos los impulsos responsables de los movimientos. Por esta razón, los músculos se vuelven fláccidos, como si estuviesen paralizados. Tal vez esta "parálisis" tenga alguna utilidad: experiencias realizadas con animales parecen demostrar que de no existir esta "parálisis" nos levantaríamos durante los sueños más agitados y empezaríamos a actuar como si la experiencia fuera real. En algunas experiencias hechas con un electroencefalógrafo en la Universidad de Chicago, Edward Wolpert midió la intensidad de los movimientos de los músculos de individuos dormidos. A través de electrodos colocados en los miembros de dichos individuos, fue posible grabar los impulsos eléctricos producidos por músculos aparentemente inmóviles. Una serie de resultados sumamente interesantes lleva a la conclusión de que los movimientos del cuerpo pueden estar relacionados con los sueños. Uno de los voluntarios que se sometió a dichas experiencias acusó enorme excitación muscular en la mano derecha, luego en la izquierda y finalmente en la pierna izquierda. Después contó que en el sueño levantaba un balde con la mano derecha, lo pasaba a la izquierda y empezaba a caminar.

Muchos experimentos se han realizado con todo éxito. Estudios, trabajos, e investigaciones se siguen acumulando para poder destruir viejos mitos. Tal vez, dentro de poco, puedan ser esclarecidos todos los misterios de ese extraño mundo de fantasía.

Sueños

Usted está en una fiesta más o menos formal. Todo parece ocurrir de acuerdo con lo previsto: los invitados conversan y beben moderadamente, los anfitriones muestran sus mejores sonrisas. Repentinamente, usted advierte que algo ha empezado a cambiar. Primero es la actitud de las mujeres presentes: parecen perder la compostura y adoptan posiciones escandalosas. La conversación amena tarda poco en transformarse en un diálogo impúdico, lleno de frases agresivas y obscenas. Cuando uno de los jóvenes presentes se quita el "smoking" y se sienta a la mesa desnudo, usted toma conciencia de que la casa en que se encontraba se ha convertido en un club nocturno de baja categoría y que la fiesta se trasformó en una bacanal surrealista. Indignado, usted se levanta del asiento, deja la copa en la mesa y se prepara para marcharse, y entonces se da cuenta de que todo lo que cubre su cuerpo es tan sólo una ropa interior ridículamente corta. En ese Instante —y bien a tiempo, por cierto—usted se despierta, y por unos momentos siente aún un estremecimiento de vergüenza recorriendo su espina dorsal.

Electroencefalograma de sueño

El aparato utilizado en encefalografía, o EEG (arriba), registra, amplificándolas un millón de veces, las corrientes eléctricas u "ondas cerebrales" que el cerebro genera constantemente, mientras el individuo sometido a la experiencia permanece dormido (arriba, a la izquierda). El dibujo de la izquierda muestra el gráfico de la actividad cerebral y de los movimientos de los ojos durante el sueño. En el sueño común, los ojos permanecen inmóviles y el EEG revela ondas grandes y vagas. Si la persona es despertada en ese momento, dirá que estaba apenas "pensando". El trazado cambia radicalmente unas cinco veces por noche, durante los períodos de movimientos rápidos de los ojos. Cuando el individuo despierta inmediatamente después o durante uno de estos períodos es capaz de relatar sus "sueños".

Interpretación de los sueños

En la antigüedad, la capacidad para interpretar los sueños como presagios de acontecimientos futuros era considerada un don mágico o divino, privilegio de unos pocos iluminados. Después de Freud, la interpretación de los sueños —no como anticipaciones del futuro, sino como exteriorización de deseos inconscientes— se trasformó en una parte del trabajo del analista. El contenido latente de los sueños —su significado como expresión simbólica de conflictos inconscientes— ha sido interpretado y reinterpretado por muchos psicoanalistas.

Para Carl Jung, contemporáneo de Freud, muchos de los símbolos de los sueños eran trasmitidos genéticamente de generación en generación. A pesar de que existen ciertos símbolos oníricos que aparecen con bastante insistencia, en la actualidad se cree que no es posible proponer una interpretación universal para todos ellos. El sueño tiene un significado particular para cada individuo.

De cualquier forma, los dibujos incluidos en esta página ilustran algunas imágenes comunes en los sueños. Es bueno insistir una vez más en que esta interpretación de sus "significados" no es más que una de las tantas posibles.

1. Un caballo galopando sin jinete simbolizaría la muerte. 2. Un encuentro con Napoleón u otro personaje importante cualquiera podría compensar sentimientos de inferioridad. 3. Perder un tren significaría que se ha escapado de la muerte. 4. Volar denotaría un deseo reprimido de actividad sexual. 5. Ser bombardeado por objetos voladores expresaría temor frente a la impotencia sexual. 6. Arrastrarse por un túnel largo y tortuoso representaría un recuerdo lejano de la experiencia del parto. 7. Soñar con caídas significaría satisfacción sexual. 8. Una mujer hermosa con un seno atravesado por una espada sería una fantasía relacionada con el acto sexual. 9. Soñar que se está encerrado en una oscura prisión sin saber por qué motivo o causa, revelaría una seria neurosis.































No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada