jueves, 27 de marzo de 2014

¿Por qué lloramos a los muertos?

Existen dos motivaciones psicológicas detrás del llanto por el fallecimiento de un ser querido, por una parte, las lágrimas funcionan como petición de apoyo externo. El humano es el único ser vivo que produce esa manifestación de tristeza para despertar la empatía de los que lo rodean y que le acompañen en su tristeza por la pérdida.

Por otro lado, llorar es un acto objetivo que funciona como ritual de paso en la fase inicial de perplejidad. Las primeras etapas del duelo son el estado de shock y la negación de la pérdida. Para superarlas, un suceso real, como es el hecho de inundarnos en lágrimas, nos ayuda a creer y asumir que realmente esa persona ya no está, que algo ha sucedido. De ahí la sensación de desahogo que produce el llanto.

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