lunes, 19 de enero de 2015

Apuntes sobre la conservación de las imágenes

La conservación fotográfica es una disciplina muy joven dentro de ámbito del rescate y restauración de acervos de carácter histórico y artístico. En general, cuando un individuo entra en contacto con piezas fotográficas, difícilmente se cuestionara cómo es posible que una imagen producida hace 50 años o más pueda encontrarse en buen estado; esto es comprensible, ya que las tareas que se realizan en esta materia son prácticamente desconocidas, incluso para aquellos que trabajan en procesos de restauración de obras de arte. De hecho, las tareas de conservación pueden catalogarse como trabajo oscuro de la producción fotográfica, por no ser vistoso ante los ojos del público como la imagen captada por el fotógrafo; esta labor sólo es reconocida cuando se logra el rescate de una pieza importante o de una colección que se considera perdida.

Tanto a nivel nacional como internacional, la producción fotográfica realizada desde los inicios de la fotografía hasta nuestros días ha sufrido grandes pérdidas, y actualmente se puede afirmar que importantes colecciones y archivos fotográficos han desaparecido tanto por ignorancia en el comportamiento y manejo de estas piezas, como por negligencia de quienes tienen bajo su custodia este tipo de materiales. Afortunadamente existen especialistas e instituciones que reconocen el valor de dichas piezas como parte de la memoria gráfica de nuestro país, y por ello han enfocado su interés por conservarlas y difundirlas.

Es necesario diseñar e implementar el uso de una ficha técnica que permita tener no sólo un control de inventario o descripción de las piezas fotográficas, sino también contar con el “historial clínico” de cada una. Al hablar de “historial clínico”, me refiero al conocimiento que debemos tener de los diversos tratamientos a que han sido sometidas las piezas a través del tiempo.

Juan Carlos Valdez Narín, Manual de conservación fotográfica. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México: 1997.

La fotografía es un documento polisémico, lo cual significa que está sujeto a muchas interpretaciones.
En una fotografía existe una interacción entre los signos, los objetos y los interpretes.

Es importante añadir un texto descriptivo que nos dé la referencia específica de la imagen. No se debe poner solamente el nombre genérico del objeto retratado sino que debe añadirse la referencia específica que lo distinga de los demás objetos de su mismo tipo.

Hay relaciones entre fotografías, pie de foto y referente (objeto) del siguiente tipo:

  1. Cuando el objeto o referente no es identificable se suele añadir un texto para aclarar de que se trata.
  2. Cuando las fotografías tienen un texto identificable y un texto complementario. En este caso se especifica el objeto particular.
  3. Cuando las fotografías no tienen texto aclaratorio pero sí son identificables. Aquí la base es el conocimiento del intérprete.


El texto en la fotografía tiene una importancia plena. 

1. Aporta información que la imagen por sí misma no transmite.
  • Es una guía entre posibles sentidos.
  • Da un sentido ideológico.
  • Nombra lo que la imagen no incluye con evidencia. (lugares, tiempo, personajes)


2. Tiene efectos narrativos pues ayuda a reconstruir una historia.
  • Reconstruye el universo de la fotografía.
  • Resume la situación.


Este ingrediente textual es y debe ser parte esencial de la imagen. Así la imagen debe tener: títulos construidos, pie de foto y resumen analítico.

La fotografía es polisémica pues su significado cambia con el paso del tiempo. Cada situación sugiere un uso diferente para las fotografías pero ninguna de ellas le asegura su significado. EL significado muchas veces se da con el uso.

La polisemia de la fotografía es evidente ante la necesidad de textos acotadores del significado.

La fotografía significa cosas distintas en diferentes momentos: En el momento de creación, en el momento de tratamiento documental, y en el momento de su reutilización. Una fotografía tiene una posibilidad de múltiples lecturas. Se puede buscar lo que el autor quería expresar o lo que ésta dice, lo que dice con relación a la situación o lo que el lector encuentra. El documentalista busca lo que dice con referencia. El ilustrador opta por quedarse con lo que le despierta.

Ciertos requisitos debe cumplir el lector de la imagen:

  • Competencia iconográfica. Reconocer formas visuales.
  • Competencia narrativa. Posibilidad de establecer secuencias narrativas.
  • Competencia estética. Atribución de un sentido estético.
  • Competencia enciclopédica. Memoria cultural.
  • Competencia lingüística. Atribuye una proposición a la imagen.
  • Competencia modal. Interpretar espacio y tiempo.


Nunca un texto va a expresar con suficiencia lo que la imagen traslada. Hay que constatar que las fichas documentales de fotografías no pueden remplazar las propias fotos.Los atributos biográficos de una fotografía son: La fecha, el lugar, el autor, la circunstancia, el título, y la historia de la foto (donde ha sido publicada, a quien pertenece, etc.)

Una fotografía tiene un tema, una denotación y una connotación.  Ya era hora

El significado denotado sería aquel contenido explícitamente reconocido de forma unívoca tanto por el emisor como por el receptor. El análisis de la denotación puede hacerse de varias formas:

A) mediante los componentes temáticos, desde más importante hasta menos importantes, los seres vivos, los elementos móviles, y los objetos estables.

B) mediante la interrogación de la fotografía, haciendo las preguntas: quién aparece la fotografía, qué situación o que objetos están representados por la fotografía, donde se declaró fotografía, qué lugar representa, describir las acciones de las personas.

La connotación es lo que la fotografía hace pensar al lector.

Los atributos relacionales son las relaciones entre la fotografía y otros documentos. Algunos pertenecen a un mismo conjunto, otras tienen un origen común, u otras sólo sirven de ilustración. El análisis documental consta de dos niveles: el morfológico y el de contenido. El análisis morfológico se centra en los aspectos técnicos y compositivos de la imagen. El análisis de contenido afecta a lo fotografiado y a sus posibles significados.

El análisis morfológico estudie las características técnicas, formales y de composición de la imagen. Se propone por tanto el estudio de una serie aspectos imprescindibles para un correcto análisis morfológico: soporte, formato, tipo de imagen, o pica, tiempo de pose, luz, calidad técnica, enfoque del tema y estructura formal. El método de análisis de contenido documental se propone como un método de análisis orientado representar el contenido de la fotografía en un lenguaje documental y mediante un resumen textual. En el análisis de contenido documental como resultado debe obtenerse una ficha analítica, en la cual figuren los siguientes aspectos: planteamiento de objetivos de la operación, lectura del documento y de todos los materiales que lo acompañen, e identificación de elementos fotografiados: personas protagonistas de la fotografía, lugares, objetos acciones, situaciones; especificación del contexto de la fotografía, estudio de las connotaciones, evaluación de la pertinencia de los conceptos candidatos entrar en la ficha de descripción obtenidos en los puntos anteriores, traducción al lenguaje documental utilizado por el sistema, y redacción de un resumen textual del fotografía.

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