sábado, 31 de enero de 2015

¿Existe realmente la combustión humana?

Comúnmente se le conoce mejor como “combustión espontánea”. A lo largo de los siglos (hay menciones de ésta en algunas novelas de Charles Dickens, por ejemplo, en Casa Desolado) se han presentado casos de personas que, sin entrar en contacto con el fuego, arden repentinamente en llamas. 

La medicina afirma que es imposible, pero el investigador Larry E. Arnold, de Harrisburg, Pennsylvania, se ha dedicado a compilar evidencias sobre el tema. De acuerdo con los incidentes que se conservan documentados en su archivo, las víctimas de la combustión espontánea arden hasta morir, de súbito y en silencio. La policía y los científicos no cuentan con datos suficientes sobre las causas de este extraño evento. Una de sus peculiaridades es que no afecta la ropa de quien la sufre, y la persona no experimenta dolores sino hasta después de que ha ocurrido.

Las explicaciones que se dan son tan extrañas como el fenómeno mismo: bolas de fuego, fluctuaciones magnéticas de la Tierra, disfunciones de los procesos corporales y acumulación de gases inflamables en el cuerpo. Uno de los más famosos supervivientes es Jack Angel, quien sólo perdió un brazo y vivió para contarlo.

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