lunes, 2 de febrero de 2015

Las mil partes del negocio

Estamos en una etapa muy crítica en los negocios, tan crítica que nos conviene pensar totalmente de nuevo todo. Empezar mentalmente de cero. Para triunfar en el futuro, ningún proceso de la empresa debe permanecer igual. Por eso cada elemento debe ser analizado de raíz, como si fuera un negocio nuevo que nos proponen para ver si le entramos o si lo dejamos para otra ocasión.

Cualquier negocio, empresa chica, enorme y mediana, se compone de mil y pico de negocios. Unos chicos y otros grandes, unos perdedores, otros mediocres y unos pocos más ganadores.

Exagerando, cada elemento se puede ver como un negocio. Elemento que no convenga, elemento que del que hay que deshacerse. Un negocio que deja, debe contener más componentes que dejan que aquellos componentes que no dejan. Los elementos o módulos que dejan son los que el cliente nos agradece o son los que le hacen daño a la competencia. Los módulos que no dejan, son en los que el cliente sospecha que somos muy malos y no les conviene pagarnos por ello.

Los componentes propios que no dejan son los que mantienen vivos y alerta a los competidores. Eso quiere decir que si es que todavía nosotros vivimos es porque algún competidor no sabe hacer algo en forma competitiva y no le deja.

Si yo le compro algo a una tienda y veo que en esa tienda todo el personal de esta tienda está charlando, me queda un mal sabor de boca porque siento que no me atienden bien, eso quiere decir que están perdiendo clientes y por lo tanto dinero… y su pierden dinero entonces no me pueden rebajar algo en el precio ni ofrecer más calidad en su producto

Los negocios que tenemos dentro del negocio son como mil. Es cuestión de verlos y distinguirlos. Desde luego es obvio que cada línea de productos es un negocio, es obvio que cada cliente puede llegar a ser un negocio, cada abastecimiento y demás.

Por ejemplo, si yo tengo una secretaria en mi nómina, ¿cuál es el negocio de tenerla? Ese negocito de tener una secretaria en mi nómina debe ser examinado ya que ese negocito puede tener varias alternativas que debemos concientizar para evaluar.

Por ejemplo, puedo no tenerla en mi nómina y contratar una secretaria de alguna compañía de servicios profesionales y tenerla únicamente los lunes, miércoles y viernes. Claro, yo tengo que organizarme un poco diferente, ella también y el resto del personal también.

¿Será igual de caro tener a personal trabajando de este modo? Puede ser. Pero de todas maneras la esencia es que si yo la tengo tan solo para ahorrarme lo que me cuesta si la contrato por fuera, entonces estoy reconociendo que con ella yo tengo un negocito que me deja un poquito de lana.

Cada empresa se compone de mil negocitos que dejan tajada grande. Son negocitos que hacemos pensando en ahorrarnos unos centavos. Centavos que no nos ahorramos porque a la mejor ni los ejecutivos japoneses ni los alemanes necesitan tanto tiempo de secretaria.

Todo trabajo que se hace en tu negocio debe estar porque se tiene que hacer… y si no tiene casi nada que ver con tu estrategia, entonces tienes que deshacerte del mismo; ganarás más y de paso le darás en que entretenerse a tu competidor. Deben pasar a la báscula:


  • Vigilancia
  • Mantenimiento Contabilidad
  • Sistemas
  • Ventas estándar
  • Recursos humanos
  • Supervisión a Calidad
  • Almacenes
  • Auditorías
  • Nóminas


La mayoría de las veces tenemos estas y muchas áreas más dentro de nuestra nómina porque simplemente nos sale más barato hacerlo nosotros que contratarlos por fuera y nos ahorramos por ello “algo” de dinero.

¿Debemos de seguir teniendo ese tipo de negocios, que nos ahorran unos cuantos centavos dentro de la empresa?

Y es que no es cuestión de solamente ahorrarse un poco, lo que te ahorras también es no tener que lidiar con mil problemitas de esos negocios chiquitos, y atendiendo a estos te olvidas del negocio grande, el que debes atender… tu negocio.

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