martes, 24 de marzo de 2015

¿Es posible el amor a primera vista?

La película de 1989 "Cuando Harry conoce a Sally" nos presenta a varias parejas de ancianos hablando con un director en una una especie de documental insertado en la cinta. Sus comentarios tratan sobre las diferentes maneras en las que se enamoraron. Dichas parejas nos cuentan que parecían saber al instante que estaban destinados el uno para el otro para siempre, aunque para algunos de ellos existieron desafíos que superar.

Ese flechazo no fue la forma en la que funcionó para Harry y Sally; para ellos no hubo una mirada romántica, ni mariposas en el estómago. Ninguno de los protagonistas entró a una habitación en dónde estaba el otro y repentinamente darse cuenta que ya no podrían estar separados ni un instante. Algo similar se plantea en la película "A lot like love" con Amanda Pet y Ashton Kutcher.

Para Harry y Sally, enamorarse fue un proceso largo y sinuoso, lo que hace que sea una historia extraña para lo que acostumbra Hollywood, quienes nos han acostumbrado a relatos donde las parejas se conocen y se enamoran casi de inmediato... o bien, en relativamente muy poco tiempo. En una infinidad de películas la chica se enamora de inmediato y tras un golpe, o caída. A muchos les parece una verdadera locura esa manera de descubrir el amor eterno; saber que esa persona es con quien se espera compartir hasta el último de los días.

¿Cómo puede alguien ser tan tonto como para interpretar ese fenómeno como amor, en vez de simple y llana lujuria?

Por supuesto que el amor a primera vista no es tema exclusivo de las películas, pero es algo que se adapta bien a la forma en la que se cuentan las historias en el cine. Hay infinidad de parejas que afirman haber experimentado esa misma sensación en la vida real... a mi me pasó.
“Would you believe in a love at first sight? Yes I'm certain that it happens all the time.”
Como les decía, los directores cinematográficos no son los únicos que han lidiado con el tema del amor a primera vista como una posibilidad. Los neurocientíficos, los antropólogos y los biólogos evolutivos han estudiado la misma cuestión. ¿Qué han descubierto? Pues que las moscas de la fruta y las personas invidentes nos pueden aclarar varios aspectos sobre el amor a primera vista.

Enamorarse en tres minutos o menos.

Helen Fisher, destacada antropóloga ha investigado la relación entre la atracción y el amor. Ella cree que bastan tres minutos para saber si alguien va a ser parte de tu vida durante mucho tiempo. Para comprender su teoría habrá que remontarse al tiempo en que aparecieron los primeros seres humanos. Nuestros antepasados vivían mucho menos tiempo que nosotros, y era primordial que en el corto tiempo que pasarían en este planeta, encontrar con quien aparearse y producir un bebé sano.

Por esa simple razón, tenían la necesidad de encontrar pareja rápidamente, de la misma manera que también disponían de muy poco tiempo para saber si un extraño se trataba de un amigo o de un enemigo. Fisher propone que en nuestro pasado evolutivo, una conexión en nuestro cerebro funciona para indicarnos con bastante rapidez si encontramos a la persona ideal para aparearnos, incluso si ni siquiera estamos buscando tener un hijo.

¿Es posible el amor a primera vista?


¿Qué es lo que ponemos a consideración en esos tres minutos?

Muchos estudiosos del asunto se refieren al concepto denominado "El mapa del amor", una larga lista de características interconectadas que queremos que posea la pareja ideal, lo que significa que cuando le dices a alguien que quizás le falta un poco de estatura, o que quizás necesita tener mejor humor, en realidad estás consultando tu muy particular mapa del amor. Sin embargo, aunque es posible que tengas muy bien definido tu gusto sobre lo que encuentras o no atractivo en alguien, esos ideales de belleza están probablemente influenciados por nuestros ancestros evolutivos.

Los humanos primitivos tenían que asegurarse de que sus hijos vivieran lo suficiente para pasar sus genes, por lo que necesitaban que sus parejas tuvieran los mejores genes de la apariencia que pudiera conseguir. A menudo, la señal de salud física y reproductiva se presenta en los rasgos como la cintura delgada, una cara simétrica, pechos grandes... etc. Los científicos han encontrado que tales preferencias son universales. Cuando ves una barbilla atractiva o los bellos ojos de una dama, en realidad estás viendo los rasgos que moldean la testosterona y el estrógeno, y nos dan indicios de la salud reproductiva. Así que cuando comentamos sobre las nalgas o el cabello, en realidad abordamos el tema de los antiguos ideales de la fertilidad.

Así que... somos extremadamente capaces de decir con  mucha rapidez si alguien nos dará un bebé lindo y saludable. Pero.. ¿eso es amor o simple lujuria? Fisher indica que las secciones de nuestro cerebro correspondientes a la lujuria y al amor residen en sitios diferentes; aunque si bien es cierto que pueden activarse al mismo tiempo.

Un estudio realizado en la Syracuse University, indicó que las hormonas se asocian al amor y no a la lujuria; y que pueden inundar al cerebro en un quinto de segundo. Lo que indica que nuestros cerebros se pueden sentir enamorados de manera casi inmediata.

¿Y qué pasa en ente ese segundo y el minuto tres?

Ya hemos visto como el hombre primitivo tenía que reproducirse rápido y elegir a su pareja basándose en su apariencia. Quizás pienses que eso ya no funciona contigo, y que tu decisión a la hora de elegir a la media naranja se basa sólo en el amor. Por un lado, tu cerebro evalúa a cada persona comparándola con nuestra lista de ideales; además, la compara con todos los amores del pasado. Si el nuevo prospecto lleva puesto un collar, el cerebro recuerda si alguien en tu pasado amoroso también usaba algún collar. Además, le asignas más o menos puntos según las señales visuales que captas, como su situación socio económica, si lleva un maletín o un traje sastre... ideas que tu cerebro utiliza para hacer conclusiones y en suma te indicarán si es o no adecuada.

Aunque esta idea puede decepcionar a los románticos, con ello tu cerebro está haciendo su trabajo, que es el de proteger tus (sus) bienes, ya que previene de elegir a una persona con las mismas características de alguien quien ya te ha hecho daño.

Mientas mantiene ese primer contacto, evalúas el todo de su voz, su nivel de educación, el trato que le da a los demás, entre muchas cosas que pasan desapercibidas pero que son primordiales al momento de compararlas con la lista del mapa del amor. Entre más marcas tenga positivas, tu cerebro se embrutecerá más y más.

La sabiduría popular nos dice que los polos opuestos se atraen, y los científicos dicen que sólo es cierto en parte, y lo definen como apareamiento selectivo... nos asociamos con personas que son similares a nosotros. Está comprobado que las parejas más exitosas y duraderas son por lo general las que comparten los mismos valores, la misma religión, los mismos ingresos económicos y el mismo nivel de atracción (la evaluación mutua). Lo que indica que lo que aprendimos empíricamente en la escuela es cierto... la gente guapa se junta con los mismos de su clase. Los estudios más recientes nos dicen que incluso las personas eligen a compañeros que tienen el mismo nivel de grasa corporal.
Ahora que, la evolución nos ha educado para no elegir a alguien que sea extremadamente parecido a nosotros, ya que en las diferencias genéticas está la clave e la supervivencia e la especie. Los investigadores creen que además de la apariencia, el olor tiene un papel primordial a la hora de dimensionar las características del sexo opuesto.

Nos sentimos atraídos por personas similares a nosotros, pero nuestro inconsciente es más sabio y nos dice que alguien demasiado similar podría ser pariente, y las crías que resulten tendrían muchos problemas para sobrevivir... por eso, en Waterworld, la chica en edad reproductiva era ofrecida al viajero y con ello asegurar la diversidad genética.

Los estudios indican que además de orientarnos por la apariencia, el olor nos proporciona valiosa información sobre los genes de los prospectos. Un experimento demostró que las mujeres que olieron camisas sudorosas, calificaron como más atractivos a los hombres que las usaron y que eran genéticamente más diferentes a ellas.

... sobre el asunto de las moscas de las frutas, otra investigación reveló que a las hembras les basta echar un vistazo a un grupo de machos para saber cual es el mejor partido genético.

Ahora que, si bien los humanos no somos insectos (obvio) se cree que el mecanismo que se activa en ambos es similar. Con ello, tal vez se lo estamos poniendo muy difícil al amor a primera vista, ya que está claro que en poco tiempo ponderamos que la persona tenga las características que deseamos y los genes adecuados, y que luzca como alguien con quien queremos estar... todo de acuerdo a lo establecido en nuestro mapa del amor.

Paro así como es importante encontrar a alguien que sea similar a nosotros, es igual de primordial que nosotros seamos del agrado de quien elegimos.

Hay quienes comparan al amor a primera vista con el narcisismo, porque resulta que lo que más nos gusta de otra persona, es saber que le gustamos. Una vez más, esto tiene sus raíces en la evolución, ya que no queremos perder el tiempo con alguien que no quiere estar con nosotros, y el narcisismo se debe a que buscamos a alguien similar, que es como enamorarse de la imagen del espejo.

Y por su esto no fuera ya de por si complicado, todo lo anterior está influido por el día del mes en que sucede. Hay evidencia de que las mujeres se vuelven más sensibles a ciertos rasgos en los hombres en los momentos más fértiles de su ciclo menstrual. Y lo mismo pasa con los hombres, ya que encontramos a las mujeres mucho más bellas durante ese mismo período, aun cuando los varones no tengamos idea de las fechas del ciclo menstrual... se ha comprobado que por instinto nos damos cuenta de cuando es un buen momento para la reproducción.

Por último... un interesante estudio encontró que las bailarinas exóticas reciben mejores propinas cuando están en su punto más fértil del mes.

¿Es posible el amor a primera vista?