miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Por qué no nos desagrada el olor de nuestros propios pedos?

En un experimento a ciegas, científicos confirmaron que preferimos e identificamos (me refirió a los humanos) el olor producido por nuestros propios pedos, debido a que las bacterias creadoras del olor que producen es único para cada individuo. Cuando hueles el de otra persona tu cerebro lo identifica como una amenaza, algo que intenta hacerte daño detectable por el sentido del olfato, y de hecho, los pedos son capaces de propagar enfermedades; un pedo puede esparcir Streptococcus pyogenes, una bacteria que se dispersa en las partículas de la caca.

La flatulencia (nombre no vulgar de los pedos) está compuesta principalmente por nitrógeno, y no por metano, como comúnmente se cree.

Todas las personas producen y liberan gases en una media de catorce flatos al día. Ya sea por accidente, por ejemplo, al toser, estornudar o incluso durante un orgasmo. Sin embargo, algunas personas pueden hacerlo voluntad, como se puede atestiguar en las películas de mal gusto.

La flatulencia es completamente normal y un signo de buena salud, pero debido a su olor mucha gente siente demasiada vergüenza como para eliminar gases frente a extraños y tratará de mantenerlo hasta estar solo. De esta manera la flatulencia se convierte en un tabú en muchas ocasiones. No obstante, para otros la flatulencia es algo gracioso, por lo que a menudo es una fuente de humor abundante en la cultura pop.

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