jueves, 19 de marzo de 2015

¿Por qué son tan apremiantes los deportes?

Los aficionados a los deportes desafían los embotellamientos, los climas extremosos y las horas y horas de estar sentados en asientos duros (o de pie). Esta dedicación, casi fanatismo, se puede remontar hasta los años mozos de la persona: muchos niños soñaron que algún día se convertirían en estrellas del deporte que admiraban.

Los psicólogos ven la identificación con un deporte como una expresión de masculinidad, una vieja alianza de hombre con hombre. Pero también las mujeres son aficionadas leales. La fidelidad a un equipo le da al individuo la sensación de que pertenece a una comunidad. En Washington, D.C. (EUA), donde casi todos han llegado de otros lugares, la lealtad por el equipo profesional de futbol, los Pieles Rojas, es tan intensa que una vez el gobierno casi paralizó sus actividades durante un juego crucial.

En un mundo de incertidumbres y ambigüedades, los deportes ofrecen respuestas claras: el juego se gana, se pierde o se empata. Después del juego los fanáticos pueden hablar interminablemente sobre lo que pudo haber sucedido, pero las palabras no alterarán el resultado.

Mientras que la mayoría de los aficionados muestran júbilo ante la victoria y tristeza o disgusto ante la derrota, en años recientes los deportes han provocado cada vez más conductas violentas. Como ejemplo de emociones incontrolables figura un partido de futbol de 1989 en Inglaterra, en donde murieron casi 100 espectadores.

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