jueves, 19 de marzo de 2015

¿Pueden existir cosas infinitamente pequeñas?

No lo sabemos con certeza, pero existen argumentos de fuerza que dicen que no es así. Se sabe desde décadas que si se combina la constante de Newton para la gravedad, la velocidad de la luz y la constante de Planck, del modo apropiado y con las potencias ade­cuadas, se crea una longitud de Planck, que tiene un tamaño de 1,6 x 10-33 centímetros. Es 100 trillones de veces menor que un núcleo atómico.

Los físicos creen que a esta escala la indetermina­ción cuántica que hemos llegado a aceptar en el mundo atómico y en la descripción de la materia y de la energía nos conducirá final­mente al modo como se deben describir el espacio y el tiempo. El espacio ya no tiene una geometría continua, sino que se convierte en una incierta espuma de distorsión gravitatoria y geométrica, con agujeros negros y agujeros de gusanos cuánticos desgarrando el espacio-tiempo y convirtiéndolo en algo parecido a un queso de gruyere. Si la escala de Planck es fundamental, en tal caso no hay objetos, campos, partículas, espacio o tiempo que pueda ser sub­dividido indefinidamente por debajo de la escala establecida por la longitud de Planck.

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