viernes, 20 de marzo de 2015

¿Qué son las “perlas de Goldwyn”?

No se trata de un remedio mágico contra la tos, ni tampoco de una joya valiosa. Se le llama así a las frases realmente tontas del productor de cine Samuel Goldwyn Meyer. Muchas de las afirmaciones que se le atribuyen tal vez no fueron dichas por él. Y cada día se le cuelgan nuevos milagros. Aquí van algunos ejemplos: “¿Por qué le pusiste Juan a tu hijo? Todos los Pedros y Julios se llaman Juan?" "No me hables mientras te interrumpo." "Un contrato verbal no vale ni el papel en el que está escrito." "Cualquiera que vaya a un siquiatra debería hacerse examinar la cabeza." "Mi respuesta definitiva es quizá': "Quiero que sepan que una comedia de Goldwyn no debe ser motivo de risa." "Lo que queremos es una historia que comience con un terremoto y culmine con una catástrofe" "No muerdan la mano que pone los huevos de oro." "Tal vez le estamos pagando dinero de más, pero lo vale." "Es imposible que en esta película haya sólo 12 apóstoles, quiero miles." "Si Roosevelt estuviera vivo se revolcaría en su tumba". "No quiero que aquí todos estén de acuerdo conmigo, necesito que alguien me contradiga, aunque le cueste su trabajo" "Destruye esos documentos, pero antes sácales una copia. "Si no me das tu palabra de honor, ¿me lo prometes?" "Este busto representa las manos de mi mujer':

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